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martes, 24 de noviembre de 2009

Musicweb-international Review

F. Alfano, Cyrano de Bergerac: Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza, Conductor: Marco Guidarini. Teatro Maestranza de Sevilla. 18.11.2009. (JMI)

Production: Opera National de Montpellier and David Alagna.

Direction: David Alagna.
Sets: David Alagna.
Costumes: Christian Gasc.
Lighting: Laurent Fleutot.

Cast:

Cyrano de Bergerac: Roberto Alagna.
Roxanne: Natalie Manfrino.
Christian: Jorge de León.
Count de Guiche: Nicolas Rivenq.
Ragueneau: Carmelo Corrado Caruso.
Captain Carbon: Jean-Luc Ballestra.
Le Bret: Richard Rittelmann.
The Duenna/Sister Martha: Itxaro Mentxaka.



Natalie Manfrino (Roxanne) and Roberto Alagna (Cyrano)

After the performances of Alfano’s Cyrano de Bergerac in Valencia some three years ago, this opera returns to another Spanish stage. First time round, the title role was sung by Placido Domingo and now the focus turns to Roberto Alagna. I have to say that on each occasion the outcome was a huge success with interpretations from both great stars which were magnificent.

The Seville production comes from Montpellier, where it was premiered in 2003 and was subsequently revived in 2006. I saw it there in March 2006, when it was turned out to be a most unfortunate evening, since Roberto Alagna withdrew during the first scene and was replaced by an immature cover. The Montpellier production was credited with stage direction and sets by both David and Federico Alagna, while now David’s name appears in the programme. The production is thoroughly traditional with the action taking place as written, i.e. in the 17th century and is still most effective, although the direction of the singer/actors is not particularly good, particularly in the crowd scenes. There are suitable period costumes and very decent lighting which at Montpellier was responsibility of Aldo Solbiati; here it was Laurent Fleutot’s. In general, the production worked rather better in Seville, probably due to very difficult circumstances in Montpellier surrounding at the 2006 revival. A DVD of the Montpellier premiere is also available for comparative purposes.

As at Montpellier, the musical direction was in the hands of Marco Guidarini who repeated his excellent reading of the score. It is clear that Mr. Guidarini knows the opera very well indeed and he also knows perfectly how to conduct with Roberto Alagna on stage. He drew a very good performance from the Seville orchestra, which is second only to Valencia’s among any opera orchestra in Spain. The Maestranza Chorus was a disappointment however, too rigidly static on stage, short of vocal strength and with poor French diction.

It was good to see Roberto Alagna singing Cyrano after the "Cyrano interruptus" in Montpellier. He gave the best performance of any that I have seen from him so far, altogether is excellent, singing with great vocal freshness and living the character intensely. The final scene was splendidly exciting, while in the balcony scene he sang everything with very good taste and an unfailingly bright tone. I believe that in this repertoire he shines significantly better than he does in Verdi while comparison with Domingo is inevitable, I can say with confidence Alagna is not bettered by Superman. These are two great interpretations by two very great artists.

Nathalie Manfrino once again played the Roxanne, always Cyrano’s true love in this production and after three years since the Montpellier revival, I found her very much improved in vocal terms. Earlier she had struck me as a light-lyric soprano, rather lightweight for the character in fact, but now she is perfectly suited to the the role’s demands. On top of this, she looks the part exactly with a figure that many sopranos might well envy and she is an outstanding actress.

The rest of the characters are generally much less important, although the role of Christian stands somewhere in the middle. Here, it was interpreted by the Spanish tenor Jorge de León, who produced a wide and well pitched voice, although he needs to show rather better expressiveness. There is no question though that his is an important voice and he sould have a fine career ahead of him.

The French baritone Nicolas Rivenq made a rather mediocre Guiche but there was a good performance from Carmelo Corrado Caruso in the part of Ragueneau. Jean-Luc Ballestra sang Captain Carbon from Castel Jaloux with an interesting and well projected voice and Richard Rittelmann was a sonorous Le Bret. Itxaro Mentxaka doubled as the Duenna and sister Martha and she showed, as always, that she is a great professional; a real guarantee of quality for these minor characters.

The theatre had some empty seats but the audience offered a very warm reception to the artists, with great enthusiasm and cheers to Roberto Alagna, and almost as many for Nathalie Manfrino. Jorge de León and Maestro Marco Guidarini were much applauded too.

José M Irurzun

Picture © Teatro Maestranza de Sevilla

jueves, 12 de noviembre de 2009

Roberto Alagna "Algunos grandes divos no llegan a fin de mes"

Entrevista a Roberto Alagna en El Cultural.es

El tenor franco-siciliano se enfunda estos días los complejos del Cyrano de Bergerac de Alfano mientras se sobrepone a sus propios avatares. Lo hace al calor del Teatro de la Maestranza de Sevilla y con su hermano David dirigiendo la escena. En plenas facultades vocales, el gran divo muda la piel.

Pregunta: ¿Cuánto tiene usted de Cyrano?
Respuesta: Digamos que, desde muy temprana edad, he sentido verdadera fascinación por personajes como D'Artagnan, Robin Hood o el Bossu de las películas de Jean Marais.

P: Claro que el de Rostand no es precisamente un héroe al uso.
R: De acuerdo. Pero sólo así Cyrano es capaz de encarnar todas las cualidades de la literatura, sobreponiéndose en cada capítulo de su vida a las dificultades que le surgen y, más aún, a sus propias metas.

P: ¿Y qué complejos ocultos le ha desvelado este rol?
R: En realidad, siempre tuve cierto complejo de voz. En casa me sentía un patito feo. Cuando me lanzaba a cantar, mis padres me decían: Roberto, gracias, basta. Con Cyrano he podido lamerme las heridas.

P: ¿Y cómo es Alagna sin complejos?
R: Una persona que acepta lo que Dios y la naturaleza le han dado. Y se abre a la belleza del mundo. Optimista, vital, sincero.

P: ¿Tal cual?
R: Es que la vida no está para perderla en depresiones. Sino para exprimirla y alcanzar nuestros sueños.

P: Usted lo ha hecho. En el Conservatorio de París ya se canta el francés "al estilo Roberto Alagna". ¿Cómo se come eso?
R: Cuando me inicié en el mundo de la ópera, el francés se cantaba de manera preciosista, sin sangre. Trabajé mucho por una dicción algo más moderna y actual.

P: ¿Tipo verlan, el argot de los suburbios?
R: (Risas) Algo menos coloquial y críptico. Pero con la misma idea de acercarme al francés de la calle, al de la gente de hoy.

P: No en vano, ya hay quien le peregrina al Museo Grévin.
R: He de decir que mi estatua de cera me produjo, además de emoción, cierto desasosiego. En la inauguración, pensé por un momento estar asistiendo a mi propio funeral...

P: Más bien todo lo contrario: lo inmortalizaron con toda probidad y a la vera de Pavarotti.
R: Un verdadero honor para un hijo de inmigrantes como yo. Pavarotti fue un maes- tro con el que estaré siempre en deuda.

P: Porque ¿es cierto que están más caras las suites de hotel que algunos “cachés por noche”?
R: Se sorprendería si le diera los nombres de algunos grandes divos que no llegan a fin de mes. La ópera ya no mueve el dinero de antaño. Para sobrevivir hay que estar en todo: actuaciones, giras, cedés, DVD…

P: ¿Y no le resultó curioso que Decca editara en DVD el aria de la Aída que le abuchearon?
R: ¡Más que curioso! ¿Dónde está aquel cover prometedor al que todos agasajaron? Dígame, ¿dónde?

P: Sigue resentido...
R: Es que fui víctima de los intereses extramusicales de los hooligans de La Scala. Un peón para un boicot urdido de antemano por los antiguos dirigentes del teatro.

P: ¿Sin mea culpas?
R: En lo que respecta a mi voz, no estaba al 100%. De acuerdo, pero no merecí aquello.

P: ¿Y por qué no ha cuajado el Simon Boccanegra con el que tenía intención de volver?
R: Tengo buenos amigos en La Scala. Stephane Lissner, sin ir más lejos. Pero sólo me ofrecen proyectos si retiro la demanda contra el teatro.

P: ¿Y piensa hacerlo?
R: Ni se me pasa por la cabeza. Creo que fue un atentado contra mi imagen. La prueba de lo que digo es que, tres años después, se me sigue preguntando por lo ocurrido.

P: Ahora, además, sobrevuelan los fantasmas de su ruptura con la Gheorghiu. ¿Cómo lo lleva?
R: La llevo en mi corazón... Está claro que, si no podemos ser pareja sobre el escenario, tampoco fuera de él.

P: Lo del Maestranza está teniendo mucho de terapéutico... ¿Siente el calor del público?
R: No tengo queja del público español. Pero algunas críticas del pasado han sido gratuitas, sin fundamento.

P: Explíquese.
R: En la rueda de prensa de Pescadores de perlas, aquí, en Sevilla, un crítico me confesó que, pese a admirar mi trabajo, el suyo consistía en hablar mal de la gente.

P: ¿Y cómo no le cogió la matrícula?
R: No lo sé. Pero ahora que lo dice, recuerdo que iba en bici.

Benjamín G-ROSADO

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cyrano, un corazón a una nariz pegado

CARLOS TARÍN
Miércoles 11-11-09
ABC de Sevilla
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Rostand creó un personaje poliédrico, mitad histórico, mitad autobiográfico, y lo dotó de un alma hermosa y noble, tan grande como su nariz. Su amor por Roxane lo lleva a recurrir a la belleza del simple Christian para construir una tremenda ficción de la que nadie disfrutará: Roxane descubrirá finalmente que se enamoró de su palabra de amor, Christian sabrá que sólo fue un rostro bello, una breve ilusión, mientras él mismo es el único que puede atormentarse a placer, porque sabe que sólo puede aspirar al amor de su prima mediante la máscara del cadete o de las cartas. Por eso su personaje es el más rico, porque debe mostrar su amor verdadero fingiendo que es otro, debe negarlo hasta el final por nobleza, tiene que sacar pecho ante los nobles altivos y su ternura ante su prima. Los demás quedan como satélites de su alma atormentada, infatigable y arrebatadora.
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Alagna se embutió en el narigudo como un alter ego, haciendo olvidar el fiasco de sus «Pescadores de perlas» de hace unos meses: Cyrano no le hubiera permitido medias tintas: una voz constantemente arriba, permanentemente en «forte», con tremendos saltos interválicos capaces de castrar cualquier registro y una presencia persistente en escena hubiesen puesto en evidencia cualquier debilidad; pero no la había. El registro estaba preparado a conciencia, y la línea continua de canto, fluida e inasible, se escurría sobre el río heraclitiano que corría en el foso. Incluso su debilidad más patente, los (escasos) apianamientos, los sorteó con discreción, incluso seguidos de cascadas interválicas. Voz poderosa, sugerente, bien templada y asentada, e incluso permítasenos decir que «natural», a pesar de su necesaria impostación.
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La Manfrino también trabajó bien, pero su papel de dama de la media almendra le reportó pocas alegrías. Como en «Pescadores», empezó regular (sentada, que es mala manera de comenzar), con agudos algo desapacibles y sobrados de vibrato, de registro más hermoso en centro y graves, aunque más inaudibles. Pero el dúo de la carta le aportó una gran dimensión, y sus delicados «filati», su homogéneo registro y la tersura de su fraseo se imbricaron con el sentimiento contenido de Alagna. A Jorge de León lo hemos visto en otros roles, siempre convincentes, y aquí también; pero acaso evidenciaba una tensión —en carácter y registro— más allá de lo necesario, siempre dentro de un gran nivel. Nos gustaron mucho los graves atractivos y brillantes del joven Jean-Luc Ballestra, justo lo contrario de los más planos de Nicolas Rivenq como De Guiche. Destaquemos por último, el ágil Ragueneau de Corrado y la siempre segura y precisa voz de Mentxaca.
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El coro masculino estuvo compacto en las partes más homofónicas y algo más deshilachado en las más dispersas, como en el comienzo del acto II; el femenino cumplió dignamente en las más discretas conventuales.
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Una orquesta sin pulir
Guidarini dejó sin pulir el conjunto orquestal, excepto las cuerdas y la virtuosa arpa (a la derecha, por cierto), pero consiguió destacar muy bien algunos hallazgos timbricos de Alfano, así como ese íntimo carácter camerístico del último acto.
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Seguramente la producción pudo tener en origen un carácter de prueba, y debió contar con un presupuesto ajustado, así que resultó algo desigual, cuando no naïf; pero lo que nos sorprendió fue el seguimiento riguroso de la partitura por David Alagna, que Alfano se esfuerza tanto en detallar como otros «registas» en obviar; no fue el caso de Alagna, ya que serían infinitos los detalles que podríamos citar de su cuidado (y ya puestos podía haber hecho caer algunas hojas en el famoso final, que las cuerdas subrayan…). Y aunque no es habitual reseñarlo, subrayemos el trabajo de inteligibilidad de Rosalía Gómez ante la pléyade de traducciones irritantes. Por tanto Cyrano no estaba solo: estaba rodeado de bastantes mosqueteros.

Alagna, un Cyrano de referencia

Roberto Alagna
La crítica de Gonzalo Alonso
10-11-2009

Cyrano de Bergerac” de Alfano. R. Alagna, N. Manfrino, J. de León, N. Rivenq, J. Luc Ballesta, C. Corrado, R. Rittelmann, I. Mentxaca. Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza y Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. M. Guidarini, dirección musical. D. Alagna, dirección de escena. Producción de la Ópera Nacional de Montpellier y D. Alagna. Teatro de la Maestranza. Sevilla, 9 de noviembre.

Franco Alfano (1876-1954) era conocido hasta hace bien poco casi exclusivamente por haber terminado la “Turandot” de Puccini. Esa quizá es su desgracia, pues fue un compositor bastante popular en su época, aunque sólo fuese por los ballets que escribió para los Folies-Bergere. En los últimos años se ha recuperado su “Cyrano de Bergerac” gracias a que el papel protagonista se acopla muy bien, aunque por motivos diferentes, a tenores como Plácido Domingo o Roberto Alagna. Ambos son de hecho quienes han resucitado una partitura que en su día le fue ofrecida al gran Mario del Monaco y que éste rechazó por considerarla “demasiado aguda” (¿?) Lo cierto es que el personaje de la novela de Rostand apenas deja el escenario y que, en nuestro tiempo, las dificultades que pudiera presentar su aguda tesitura se solventan editando nuevas partituras tono y medio más bajas y retirando las antiguas. De hecho, en España, se ha tenido ocasión de ver la obra interpretada por Domingo en Valencia y por Alagna en Sevilla. Entre un Cyrano y otro hay un tono de diferencia a favor de Alagna pero, también es verdad que artística y emocionalmente Domingo resulta superior. Por lo demás, como sucediera con el dúo final de “Turandot”, la partitura posee mayor interés en la paleta orquesta que en la vocal. La primera es rica en su combinación de Puccini, Strauss y Debussy, no en vano Alfano conoció bien París. El público se quedará solamente –y con razón- con dos momentos: el dúo bajo el balcón y la media hora final con la muerte de Cyrano.

Realmente carece de sentido resucitar la obra sin un tenor protagonista y Alagna lo es. Al margen de añorar la frescura de timbre de aquel joven que cantaba “Romeo y Julieta” de Gounod y, en general, un repertorio mucho más lírico, lo cierto es que la voz posee hoy la densidad y el poder para un papel que habitualmente se puede cantar entre el mezzoforte y el forte. De aquí que haya que aplaudir calurosamente su actual intervención con la única reserva de ser susceptible del empleo de un mayor espectro dinámico y de aquí que sus “Pescadores de perlas” de la pasada temporada dejasen bastante que desear. El trío protagonista se completó con la buena Roxane de Nathalie Manfrino, un punto más ligera de lo que demanda el papel, y un Jorge de León como Christian que posee auténtica voz de tenor spinto, hasta el punto de epatar por momentos la de Alagna. Atención porque su carrera puede ser importante.

Marco Guidarini concertó con brío, más atento al efecto que al detalle, a una orquesta menos refinada que otras veces y un coro simplemente cumplidor. David Alagna fue responsable de la producción de Montpellier, ya conocida a través del DVD, de concepto muy clásico, amplia espectacularidad y muy al gusto del público de la ocasión. El tipo de espectáculo que nunca contrataría Mortier pero que muchos desean, tal y como se evidenció en los intensa y prolongada ovación final, ya a medianoche. Un éxito claro.
Gonzalo Alonso

Cyrano de Bergerac. Galería Gráfica del Diario de Sevilla

Pincha en la imagen para ver la galeía gráfica
Foto: Belén Vargas.

martes, 10 de noviembre de 2009

Alagna vence a ‘Cyrano’ a pesar de la escenografía


Ismael G. Cabral
Sevilla
09/11/2009
El Correo de Andalucia

La ópera de Alfano levantó anoche el telón en el Teatro de la Maestranza.

Cyrano de Bergerac es una de esas óperas de voces ante la que cualquier cantante con un poco de aprecio por su carrera se lo pensaría dos veces a la hora de afrontarla. La escritura de Alfano, temible y de una enorme dificultad, está sólo a la mano de unos pocos tenores. El siciliano Roberto Alagna es uno de ellos. No sólo es capaz de salir airoso del papel, también se le ve cómodo en el escenario. Lo que ya es decir.

Si en Los pescadores de perlas, ofrecida en junio en el Maestranza, el cantante pasó de puntillas a través de tics y diversos amaneramientos vocales, anoche, sin llegar al registro extremo de su instrumento, destiló emoción en cada escena, matizó la agógica de su papel a pesar de cierta tirantez en el agudo y trazó un carismático Cyrano, muy serio él, más caballero que bufón. Y sin embargo no llegó la ovación que quizá aguardaba.


En la ópera, por desgracia, los fuegos de artificio vocales siguen reinando pese a que Alfano, con su Cyrano totum revolutum (verismo, impresionismo, posromanticismo...) queda lejos del bel canto. Y si bien su conservadora música carece de la inventiva melódica de Puccini y nace marchita ya en el mismo año de su alumbramiento (...1936), la imponente orquestación que presenta esconde un trabajo que merece la atención prestada.

La partenaire de Alagna, la soprano Nathalie Manfrino fue una Roxana de notable intensidad dramática que pasó algunos apuros en los agudos y cuyo timbre, no siendo del todo convincente, entró en estilo desde primer momento. Christian, afortunado y maltrecho en su papel, fue el tenor Jorge de León, mucho más que una promesa, con un instrumento sólido pero con una dote actoral mejorable.


El elenco de secundarios mantuvo (Ballestra, Mentxaca...) el nivel alrededor de una ópera de un sólo tenor como es Cyrano. Y el Coro del Maestranza se pudo explayar metido en un entuerto dramático que soporta muy bien ciertas salidas de volumen, que en nada padeció la sección femenina. En cuanto al foso, el maestro Marco Guidarini evitó tapar con el caudal orquestal las voces y subrayó lo mejor de estos pentagramas (cuya esencia se concentra en el arrebatador dueto del último acto que, extrañamente, no alcanza la dimensión popular que se le presupone.


En cuanto a la puesta en escena de David Alagna, soberbiamente iluminada por Laurent Fleutot –es de justicia citarlo–, ésta no logra hayar un punto de encuentro entre tradición y modernidad. No es que deba existir forzosamente, pero un texto de sobra conocido como el de Cyrano debe prestarse a algo más que a una función didáctica y colegial de capas, espadas, sombreros, banquetes y hasta un caballo que nada pintaba allí. Menos mal que donde sí atinó fue en la dirección actoral, con grupos que se movieron con cierta convicción y una escena del balcón bien resuelta pese a su aspecto de folletín.


Viéndolo en perspectiva, el “humilde trabajo” (David Alagna dixit, ¡y tanto!) rezuma cartón piedra, carece de identidad (¿cuántas otras óperas podrían haberse ambientado perfectamente aprovechando estos decorados?) y a la postre, parece más polvoriento y anticuado que si Edmond Rostand (autor del texto original) lo hubiera diseñado.

Los Alagna: todos para uno y uno para todos

Andrés Moreno Mengíbar
10.11.2009
Diario de Sevilla


Roberto Alagna con la prominente nariz en su rol de Cyrano.

El dúo entre Cyrano y Roxane en el segundo acto.

Comedia heroica en cinco actos de Franco Alfano. Dirección musical: Marco Guidarini. Dirección escénica y escenografía: David Alagna. Director del coro: Julio Gergely. Vestuario: Christian Gasc. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. Intérpretes: Roberto Alagna (Cyrano, tenor), Nathalie Manfrino (Roxane, soprano), Jorge de León (Christian de Neuvillete, tenor), Nicolás Rivenq (Conde de Guiche, barítono), Jean-Luc Ballestra (Capitán Carbon/ Vizconde De Valvert, bajo-barítono), Carmelo Corrado (Ragueneau, barítono), Richard Rittelmann (Le Bret, barítono), Itxaro Mentxaca (La dueña/Sor Marthe, mezzo), Eduardo Hernández (Lignière/ Un mosquetero, bajo cómico). Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza, 9 de noviembre de 2009. Aforo: Casi lleno

En medio del revuelo mediático promovido por el anuncio oficial de la separación de la pareja Georghiu-Alagna, el tenor franco-siciliano volvía a Sevilla a los pocos meses de su anterior comparecencia con aquellos olvidables Pescadores de perlas. En esta ocasión retornaba con una obra hecha a la medida de sus actuales perfiles canoros, alejados ya hace tiempo de las sutilezas belcantistas y los refinamientos estilísticos y volcados plenamente en una dimensión mucho más dramática y de mayor peso vocal. No parece irle mal en este nuevo repertorio a la vista de los buenos resultados de su Carmen londinense de hace unas semanas y, sobre todo, de su prestación vocal en este Cyrano de Bergerac.

La ópera de Alfano es un claro ejemplo de ese tipo de composiciones que sólo sobreviven o renacen si hay un cantante concreto que la defienda y la quiera hacer suya. Sus méritos puramente musicales son algo discutibles más allá de una interesante línea orquestal que entronca directamente con Pélleas et Mélisande y que se mueve en un plano independiente de una línea vocal bastante plana y que apenas si remonta el vuelo melódico tan sólo en la escena del balcón y en los últimos momentos con la lectura de la carta. La ópera bascula esencialmente sobre el personaje de Cyrano, omnipresente toda la partitura, y desdibuja bastante a los demás. Y apenas plantea problemas técnicos al tenor: el rango es bastante cómodo, las frases son cortas y prácticamente siempre hay que cantar de forte para arriba, lo que hace el papel ideal para tenores trompeteros, con amplio squillo y atractivo metal que llene el teatro con expresiones dramáticas. Se explica así la preferencia por este título de Plácido Domingo y de Roberto Alagna.

Hay que reconocer que, al margen de la comodidad vocal del personaje, Alagna borda literalmente su parte. La voz le corre a la perfección, traspasa sin problemas el denso foso y brilla con un metal refulgente, de una calidad tímbrica impresionante. Puede faltarle a veces algo más de delicadeza en el fraseo en los momentos líricos, pues tiende a llevarse la representación a su terreno y en seguida coloca la voz en dinámicas fuertes, pero aún así sobrecoge escuchar una voz de tal carga de pasión y de fuerza dramática que, en los momentos finales, llega incluso a conmover.

Manfrino también ha encontrado un personaje a la medida de sus posibilidades: soso, algo cursi, sin sustancia dramática y sin demasiadas exigencias en ambos extremos de la tesitura. Así pues, es la suya una apropiada encarnación de Roxane, algo plana en expresividad y con las notas inferiores poco distinguibles si la orquesta aprieta un poco. Siempre con notas de apoyo de por medio, sube con seguridad y sin cambiar el color para colocar unas bonitas notas superiores. Del resto del reparto cabría hablar de la buena voz y el buen fraseo de Rivenq y de los agudos penetrantes de Jorge de León, algo romo también de expresividad y de voz un tanto engolada.

Guidarini llegó a tapar a las voces en el primer acto, algo que moderó posteriormente, pero no alcanzó a conjurar el sonido terso y brillante de otras noches de la Sinfónica. Mal el coro femenino y correcto el masculino, salvo algunas estridencias en los tenores.

La producción de David Alagna es lo que esta ópera pide: clásica, corpórea, y realista, con momentos de gran belleza visual como el final del tercer acto.

lunes, 9 de noviembre de 2009

«El único rasgo de mi carácter que no es siciliano es que no me gusta la vendetta»

Roberto Alagna_Tenor y protagonista de la ópera «Cyrano de Bergerac»
«El único rasgo de mi carácter que no es siciliano es que no me gusta la vendetta»
KAKO RANGEL Roberto Alagna en el escenario con el sempiterno sombrero de Cyrano
POR MARTA CARRASCO. SEVILLA
Lunes , 09-11-09
ABC de Sevilla
Hoy se estrena en el Maestranza «Cyrano de Bergerac». Y su protagonista llega con una camiseta negra que se cambia para las fotos. Su voz ha estado llenando el escenario durante el ensayo, y ahora, con una sonrisa de italiano recién comido, Roberto Alagna, saluda en español, en italiano y también en francés. Pero aquí hay «trampa», y es que pese haber nacido en las cercanías de París, en él se respira Sicilia, a naranjas fuertes y a la caponata que seguro cocinaría su abuela, mientras entonaba el «Vitti una crozza». Roberto Alagna es el romántico «Cyrano de Bergerac» de la ópera de Franco Alfano que estará en el Maestranza hasta la próxima semana. Y todo queda en familia. Roberto es «Cyrano», su hermano David Alagna el director de escena, y la esposa de éste, Nathalie Manfrino, será «Roxane».
-Es importante tener el apoyo de la familia. Además, a la familia no se le puede mentir. El crítico, el ambiente del teatro también va a estar más atento y dicen: «ah, está ahí porque es el hermano». No es así, al contrario. Tienes que ser más profesional. Pero con David se trabaja muy bien, es un grandísimo director. Sabe música, toca la guitarra y el piano y ha compuesto una ópera. Tiene una visión muy artística.
-¿Le descubrieron cantando en las salas de fiesta en París?
-Sí, yo empecé con 17 años y he cantado profesionalmente a los 18 en cabarets y salas de fiesta, y al mismo tiempo estudiaba la ópera. He trabajado mucho. Empezaba a media noche y acababa a las seis de la mañana, cada día. Así estuve ocho años.
-Si entonces no perdió la voz, no creo que la pierda nunca.
-La voz es como todo, porque todo lo vamos a perder. Es un milagro y no se puede explicar. Todo el mundo cree que sabe cantar, pero es mentira. Ni siquiera el médico o el foniatra, entienden la voz.
-Usted estudió con un contrabajista cubano, Rafael Ruiz. ¿qué le debe?
-Le debo mucho. Me dio el amor y la pasión del canto, y el respeto por la voz. Me dio también una fuerza mental enorme. Él era muy optimista y con un gran corazón. Para Rafael la música era un acto de amor, nunca una batalla. Para mi, igual. Se canta solamente para el placer.
-Ha cantado más de 150 veces el rol de Alfredo Germont de la «Traviata». ¿Se puede llegar a cansar de este papel?
-No puedo cansarme de un papel, como tampoco puedo cansarme de una mujer. Soy un enamorado de la música, toda. Me gusta la escena y este mundo del espectáculo.
-¿Es usted el Robert Redford de la ópera?
-Soy un romántico, y sí, creo que sí, esa es una divertida comparación. Soy un romántico en mi vida privada, no sé por qué.
-¿Cual fue la razón por la que grabó un disco homenaje al cantante español Luis Mariano?
-Luis Mariano es algo especial. Yo he recibido una educación de que si alguien te hace bien, debes devolverlo. Cuando pensé, ¿quien me ha dado a mí esa pasión por la ópera? Pues fueron dos cantantes: Luis Mariano y Mario Lanza. Hoy día no se habla de Luis Mariano y fue un cantante maravilloso que inventó un estilo y un género musical, como Elvis o Sinatra. Mariano inventó un estilo de opereta que no era la de Viena ni la zarzuela. Por eso fue un genio.
-¿El público siempre tiene razón...aunque se enfade a veces?
-No, no. En este mundo sólo Dios es quien tiene la razón.
-¿Le molesta o le divierte que califiquen su voz?
-No me molesta nada. Yo he leído muchas críticas malas de mí, y me da pena, y luego digo, es normal, el ser humano es así. Yo estoy en el escenario y trato de cantar bien, y no es fácil cantar bien, ni siquiera sólo cantar. Cuando hay problemas de salud o de la vida privada, es difícil. Y yo, gracias a Dios, estoy aquí. Canto siempre con sinceridad y generosidad. Si la gente está contenta, yo también. Y si no, no puedo hacer nada.
-¿Cómo se canta con una nariz postiza?
-Es difícil, aunque lo difícil es la ópera, que es una de las más complicadas de mi carrera. Éste es el papel de mi vida. Yo soy un poquito Cyrano. He tenido muchos complejos: de no ser guapo, no ser bueno, mi voz no es buena..., como Cyrano. Y cantar con la nariz es difícil, pero es bueno para el personaje, porque la ves todo el tiempo y piensas en el personaje. Es como tener una mosca ahí siempre y además debes controlar porque te va a comer un poco la vibración.
-¿Es usted feliz?
-Sí, vivo en un mundo de sueño y no me gusta mucho la realidad. Cuando estoy en ella, escucho algo malo y no me gusta. No tengo nada, ni coche ni casa. Vivo de alquilado y en hoteles, y soy feliz. pero si me comprara una casa, quizás lo haría en Sevilla.
-Ha grabado un disco titulado «Siciliano» que vendió más de 500.000 copias.
-Fue un disco importante para mi familia. Nosotros cantábamos esas canciones en casa muy bajito, para no molestar a los vecinos. Y ahora, he vendido medio millón a la gente que mi abuela tenía miedo de molestar. Es maravilloso.
-¿Cómo le gustaría pasar a la historia de la ópera?
-Todo va a pasar. Hay grandes cantantes como Kraus o Pavarotti y nadie habla hoy de ellos. Se terminó, y eso será lo mismo para mí. El público es fantástico pero muy ingrato.
-¿Cual es el rasgo que define mejor su carácter?
-Soy muy tolerante y no me gusta la «vendetta». Ese el único rasgo de mi carácter que no es siciliano.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Operachic: Angelaaaaaaaaaaaaaa


Cyrano a traves del cristal

Imagenes del Ensayo General de "Cyrano de Bergerac" en el Teatro de la Maestranza
6 de Noviembre del 2009

Reportaje realizado por Juliuo Rodriguez y publicadas en su Blog "A traves del Cristal"
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pincha en la imagen para ver las fotos en Flickr


sábado, 7 de noviembre de 2009

viernes, 6 de noviembre de 2009

Rueda de Prensa de Cyrano de Bergerac

Roberto Alagna: «Cyrano podría ser cualquiera de nosotros porque todos tenemos complejos»

El tenor francés de origen siciliano encarna en Sevilla a uno de sus roles favoritos, el de Cyrano de Bergerac, que considera, no obstante, «el más difícil de mi vida». ROCÍO RUZ
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JESÚS ÁLVAREZ. SEVILLA
Viernes , 06-11-09
ABC de Sevilla
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La comedia heroica en cinco actos «Cyrano de Bergerac», de Franco Alfano, se representará por primera vez en Sevilla en el Teatro de la Maestranza los días 9, 12, 15 y 18 de noviembre. Se trata de una ópera desconocida, «sobre toda en la versión de 1935 que nadie ha contado nunca», según afirmó ayer el tenor francés Roberto Alagna, que ya ha hecho el rol de Cyrano en varias ocasiones a lo largo de su carrera, una de las más prolíficas de la lírica internacional. «Me gusta el papel, me gusta la música y me gusta la historia pues Cyrano podría ser cualquiera de nosotros, porque todos tenemos complejos», dijo el tenor francés, que vuelve por segunda vez al Maestranza, donde siempre ha sido muy bien acogido por el público sevillano. «Como me suele pasar -dijo con media sonrisa- tuve un gran éxito de público, que no de crítica».
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Para el cantante de origen siciliano, éste es «el papel más difícil de mi vida», pues tiene «una tesitura muy aguda y también baja en algunos momentos». «Tienes que cantar toda la noche y sin bajar el tono», añadió. De la famosa escena del balcón (una de las más recordadas en todas las versiones cinematográficas) dice que es «preciosa», aunque -añade- tiene unos agudos verdaderamente peligrosos».
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A Alagna le da réplica la soprano Nathalie Manfrino en el papel de Roxane, que regresa por tercera vez al Maestranza y para la que trabajar con su colega francés, que también es su cuñado, «es una lección de cante». El joven tenor canario Jorge de León da vida al mejor amigo de Cyrano, Christian de Neuvillete.
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La ópera está basada en la comedia de Franco Alfano sobre el libreto de Henri Cain e inspirada en la obra homónima de Edmond Rostand, «nunca hecha en versión original, ya que, pese a ser compuesta en 1935, es un extraño total», dice el director de escena, David Alagna, hermano también del tenor y marido de Nathalie Manfrino. «Mi objetivo es no transgredir la idea original sino dar una idea de lo que tiene que ser un Cyrano de verdad. Se trata de una historia muy compleja donde tiene una gran importancia la psicología de los actores, su modo de actuar y de cambiar las emociones». Para Alagna, «Cyrano es la historia de un complejo, de un mito que vale para cualquier época». Sobre el papel de Roxane, dijo: «Al principio parece una mujer muy ligera de cabeza, pero lo que pasa es que es muy joven y no sabe lo que es el amor. En el último acto se revela como toda una mujer y lo entiende todo. Y demuestra que ha madurado».
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Por su parte, el director musical, Marco Guidarini, alabó el trabajo de la orquesta: «La mezcla de elementos distantes en esta ópera descubre que tras ella hay un compositor muy importante», dijo.

Roberto Alagna estrena en Sevilla 'Cyrano de Bergerac', el rol de su vida

La ópera de Franco Alfano se representará en el Maestranza los próximos días 9, 12, 15 y 18 · La soprano francesa Nathalie Manfrino da vida a la bella Roxane en esta producción de David Alagna y Montpellierl 'Cyrano de Bergerac'. Días 9, 12, 15 y 18 de noviembre, a las 20:30. Teatro de la Maestranza. Entradas aún a la venta.

Charo Ramos
06.11.2009
Diario de Sevilla

El tenor franco-italiano Roberto Alagna, en Sevilla.

Los dos títulos por los que el compositor napolitano Franco Alfano (1876-1954) ha pasado a la historia coinciden esta temporada en el Teatro de la Maestranza: la conclusión que escribió para Turandot, la última ópera de Puccini, y su mayor éxito después de ese trabajo, Cyrano de Bergerac. Para dar vida al célebre poeta narizón el Maestranza ha fichado al tenor franco-italiano Roberto Alagna, cuya hermosa voz y carisma arrollador se ponen al servicio de la compleja partitura que Alfano creó sobre un libreto de Henri Cain basado en la obra homónima de Rostand. Marco Guidarini es el director musical de esta ópera que se representará por primera vez en Sevilla el próximo lunes y también los días 12, 15 y 18. El director escénico es David Alagna. La esposa de éste, la soprano Nathalie Manfrino, da vida a Roxane, el amor imposible del brillante pero tímido espadachín que escribía ardorosas cartas.

Con este título, Roberto Alagna regresa al Maestranza tras el éxito "de público, que no de crítica", afirmó ayer con humor, cosechado hace unos meses con Los pescadores de perlas. Y lo hace con su rol favorito. "Me gusta todo de Cyrano: la historia, la música, el equipo que ha trabajado conmigo", declaraba antes de reconocer que se trata también "del papel más difícil de mi vida" porque "tiene una tesitura muy aguda pero también muy baja. La escena del balcón, por ejemplo, es preciosa pero tiene unos agudos muy peligrosos".

La ópera de Alfano, una comedia heroica en cinco actos, se estrenó en Roma y París en 1936 pero apenas se representó luego. De ahí que la propuesta de los hermanos Alagna haya consistido, según David, "en un estreno total que recupera el espíritu de la partitura y el texto originales". "Alfano y Rostand están aquí muy presentes. La historia de Cyrano es la historia de un complejo, como sucede con el de Edipo, y la época en la que transcurre no es importante. Lo esencial es la psicología de los personajes, su modo de actuar y de cambiar las emociones. En este sentido, ésta es una ópera muy moderna", detalló.

"Nuestro Cyrano no es Quasimodo, puede ser cualquiera de nosotros. De hecho, la obra de Edmond Rostand está más cerca de Shakespeare o de Moliére que de la commedia dell'arte", añadió David Alagna, que coproduce este espectáculo junto con la Ópera Nacional de Montpellier.

Al hilo de esas palabras de su hermano, Roberto Alagna declaró que "todo el mundo tiene un complejo. Yo también. Pero Cyrano se empeña en ser admirable a pesar de él. Es un personaje muy profundo que decide afrontar la vida y lograr lo imposible. Tiene además dentro el fuego de la juventud y de la pasión. No tiene miedo de la muerte y la afronta de pie, con la espada en alto".

Tanto Nathalie Manfrino como el tenor canario Jorge de León (quien da vida al cadete Christian de Neuvillete, el amigo de Cyrano del que Roxane se enamora) subrayaron "la lección de vida y cante" que supone trabajar con un maestro como Roberto Alagna.

Por su parte, el director musical, Marco Guidarini, que conducirá a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y al Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza, alabó "la mezcla de elementos distantes en esta ópera de entreguerras que descubre que tras ella hay un compositor europeo muy importante". Así, destacó "la belleza a veces straussiana de la partitura orquestal cuyo quinto acto es casi impresionista".

El papel más difícil de Alagna

El tenor presenta la ópera 'Cyrano de Bergerac' en el Teatro de la Maestranza

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA - Sevilla - 06/11/2009

El País

Cyrano de Bergerac es uno de los personajes literarios más amados en Francia. Pocas creaciones han concitado una unanimidad tal en el país galo, muchos de cuyos habitantes han hecho de Cyrano un icono semejante (salvando las obvias distancias) al de Don Quijote en España. Valiente, orgulloso, noble y heroico hasta el idealismo más puro, Cyrano esconde un corazón delicado que vibra ante la belleza.

      El espadachín creado por el dramaturgo Edmond Rostand (1868-1918) a finales del siglo XIX se basó en un personaje real y abrió un abanico de versiones. La ópera Cyrano de Bergerac, de Franco Alfano (1876-1954), fue estrenada en el Teatro Real de Roma en 1936. El Teatro de la Maestranza de Sevilla acogerá esta ópera los días 9, 12, 15 y 18 de noviembre a las 20.30. La comedia heroica en cinco actos de Alfano, que tiene un libreto de Henri Cain (1859-1937), llega a Sevilla con un elenco encabezado por el tenor Roberto Alagna (Cyrano de Bergerac) y la soprano Nathalie Manfrino (Roxane). Marco Guidarini es el director musical. David Alagna se encarga de la dirección de escena de esta obra. La producción corre a cargo del propio David Alagna y la Ópera Nacional de Montpellier.

      "Cyrano de Bergerac es una obra que me gusta mucho. Me gustan el papel, la música y la historia. Y me gusta trabajar con este equipo. Estoy contento porque es una obra totalmente desconocida, sobre todo esta versión de 1935 original de Alfano, que nadie ha cantado nunca", explicó ayer Roberto Alagna.

      "Se trata del papel más difícil que he cantado en mi vida. Tiene una tesitura muy aguda y también baja. El canto del balcón es maravilloso, pero es muy difícil de cantar", detalló el tenor francés de origen italiano.

      Nacido de padres sicilianos emigrados a los suburbios de París, Roberto Alagna ha cantado en los escenarios más importantes de Nueva York, Viena y Londres. Ha interpretado a personajes como Des Grieux, Werther, Fausto o Don José y ha grabado desde 1993 piezas clave de los repertorios francés (Manon, Don Carlo, Carmen...) e italiano (La bohème, Tosca, Le trouvère...).

      Nathalie Manfrino recalcó lo "importante" que es para ella el papel de Roxane, la muchacha que ama Cyrano sin esperanzas debido a su fealdad. "Cantar con Roberto es siempre increíble. Es una lección de canto siempre divina", agregó la soprano francesa, que, después de formarse en la Escuela Normal de Música de París, consiguió numerosos premios en concursos internacionales.

      Marco Guidarini destacó como "un elemento extraordinario de esta obra la adherencia profunda con el texto literario, con el texto poético". "El trabajo con la orquesta es teatral por la adherencia al texto, pero también sinfónico por su belleza", concluyó el director musical, entre cuyos más recientes compromisos ha estado su debú en el Metropolitan Opera de Nueva York con Rigoletto.

      Pedro Halffter, director artístico del Teatro de la Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, definió la música de Alfano como "tremendamente interesante y sugerente". "Cuando uno escucha la música de Alfano parece que escucha a Korngold o a Puccini", dijo Pedro Halffter. El amor silencioso de Cyrano de Bergerac por Roxane se adueñará del Teatro de la Maestranza durante los próximos días

      Ismael G. Cabral
      05/11/2009
      El Correo de Andalucía
      Los artífices de ‘Cyrano de Bergerac’ posan junto al maestro Pedro Halffter en las afueras del teatro. - Raquel F. Segura

      La ópera de Franco Alfano se estrenará el lunes por primera vez en España.

      Un solo año de diferencia separan los estrenos de La mujer silenciosa de Strauss (Dresde, 1935) y Cyrano de Bergerac de Franco Alfano (Roma, 1936). Es uno más de entre los múltiples hilos que entretejen la temporada del Teatro de la Maestranza desde que Pedro Halffter asumió la dirección artística.

      "El arranque del curso con Strauss nos volvió a poner en el punto de mira internacional, y ahora, con el estreno de la versión original de Cyrano y con el elenco que hemos reunido, lo conseguiremos de nuevo", afirmó ayer Halffter en referencia al dúo de estrellas que está al frente del reparto, el tenor Roberto Alagna y la soprano Nathalie Manfrino.

      Alagna, que vuelve al teatro tras presentar hace unos meses Los pescadores de perlas de Bizet, bromeó al iniciar su intervención con que espera "volver a triunfar entre el público y disgustar a la crítica", aludiendo a las broncas palabras que recibió tras última comparecencia.

      Sin embargo, ayer el mediático cantante no pasaba por un buen momento personal ya que durante la mañana había desayunado con la noticia, en prensa, del anuncio de separación pronunciado por su esposa, la soprano Angela Gheorhiu, en medio de un aluvión de graves palabras hacia él.

      La noticia no sólo da al traste con una de las parejas más fulgurantes del panorama lírico, también echa por tierra numerosos compromisos profesionales que habían adquirido como dúo vocal.

      Así las cosas, Alagna, dispuesto a calar a fondo en Cyrano, comentó que "éste es el papel más difícil" que jamás ha cantado: "Tiene unas partes muy complejas por la tesitura aguda y baja a la vez, y además la orquesta despliega un sonido muy denso armónicamente".

      Vinculado al personaje desde que lo debutó en 2003, el tenor siciliano tiene por delante cuatro funciones que le obligan a cantar en todo momento, "por lo que no se puede bajar la guardia".

      Junto a él, su enamorada en el escenario, la soprano y habitual compañera de reparto, Nathalie Manfrino, regresa al rol de Roxane por tercera vez, convirtiéndose en el papel que más veces ha cantado.

      En el elenco están también el tenor Jorge de León (visto recientemente en la zarzuela La bruja), el barítono Nicolas Rivenq y la mezzosoprano española Itxaro Mentxaca.

      De la producción escénica se hace cargo David Alagna, hermano del tenor, quien aseguró haber buscado "el espíritu original de la obra literaria de Rostand en la que se basó Alfano": "He realizado un trabajo muy humilde de adaptación, mi concepción escenográfica es histórica, muy fiel al texto", explicó, argumentando luego que, "si bien con óperas como Traviata se puede innovar y dar visiones muy personales por tratarse de un título de sobra conocido, con Cyrano, al no ser una ópera de repertorio", ha querido ofrecerla de manera servil al drama.

      Este Cyrano de Bergerac, "más cercano a Shakespeare y a Molière que a la comedia del arte", según Alagna, contará en el foso con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla dirigida por Marco Guidarini.

      "La de Alfano, más conocido por completar el Turandot de Puccini, es una música muy interesante, tiene partes post-puccinianas, en otros momentos se torna cien por cien impresionista (como en el quinto acto) y también tiene frases propias del verismo", argumentó.

      "Cyrano es un personaje muy profundo que tiene un complejo físico y, para compensarlo, decide ser admirable en todo: el más conquistados y el más guerrero. Siempre dispuesto a todos los retos", sintetizó Roberto Alagna.

      El suyo ahora es sobreponerse a su mal momento personal y ganar la partida a la compleja partitura que tiene por delante.

      viernes, 12 de junio de 2009

      Algo más sobre los Pescadores de Perlas del Maestranza

      por Fernando López Vargas-Machuca
      El éxito que la versión concierto de Los pescadores de perlas ofrecida en el Teatro de la Maestranza el sábado 6 de junio alcanzó entre el público fue extraordinario: hacía tiempo que no se veía nada parecido. La crítica y los foreros especialistas han sido, por el contrario, unánimemente despiadados, al menos con la estrella de la función, un Roberto Alagna cuya afección a los lazos familiares explicaría, quizá, el lamentable Werther que sus hermanos David y Frédérico ofrecieron en marzo de 2008 en esta misma sala (enlace), así como la presencia en el título de Bizet de su cuñada, Nathalie Manfrino, y la reunión de todos ellos el próximo noviembre en Cyrano. Se comprende que los ánimos estuvieran calentitos contra el tenor por parte de quienes saben de qué va el rollo.

      Se ha escrito mucho sobre estos Pescadores, argumentado con razones de peso y desde la experiencia (enlace). Yo no puedo aportar aquí nada a lo ya dicho, porque mis conocimientos no me lo permiten, pero sí que puedo explicar por qué, para mi vergüenza, me lo pasé bien en esta función, independientemente -huelga decirlo- de la belleza melódica del título de Bizet, al que por cierto le conviene mucho la versión concierto para no tener que partirse de risa ante un libreto poco menos que imposible.

      Ante todo, la música estuvo bien servida en el plano orquestal y coral. Cierto es que la ROSS no estuvo ni mucho menos tan fina como en el programa sinfónico de la noche anterior (enlace) y que el Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza sonó a ratos más bien emborronado, pero aun así el resultado técnico fue estimable y se mantuvo muy por encima de la media de lo que tenemos que aguantar en los otros teatros andaluces (Jerez, Córdoba, Málaga).

      Pedro Halffter, por su parte, dirigió con menos refinamiento técnico pero bastante más acierto que en su reciente Tristán (enlace); no le hubiera venido mal un poco más de chispa y desparpajo, pero los momentos líricos estuvieron muy bien servidos y consiguió esa morbidez y sensualidad tan particulares que habitualmente asociamos al repertorio francés.

      Nathalie Manfrino no es una soprano desdeñable. Molestó la tirantez de su registro agudo (en algún momento llegó a emitir un desagradable chillido) y se quedó bastante corta a la hora de desenvolverse en las agilidades. Expresivamente, desde luego, no es nada del otro jueves. Pero tiene un centro lleno y de gran belleza, se desenvuelve muy bien en el canto ligado y frasea con calidez, incluso con cierta sensualidad. Me gustó bastante menos Marc Barrard, un barítono inexpresivo y rutinario que, al menos, hizo gala de un buen instrumento. Mucho más interesante el Nourabad de Nicolas Courjal, poderoso y amenazador.

      Bueno, ¿y el divo? Este señor hace ya lustros dejó de ser un magnífico tenor para transformarse en una especie de bufón del canto. Yo mismo no he dudado a la hora de lamentar algunas de sus interpretaciones (enlace). Ahora bien, sigue conservando una voz apreciable y, cuando quiere, unas evidentes ganas de comunicar. ¿Notas abiertas? ¿Inseguridad? ¿Cambios de color? ¿Desafinaciones? ¡Pues claro! Pero eso ya se sabía: estamos hablando de Alagna. Ahora bien, el aria la cantó con la emoción en los labios, fraseando siempre con morbidez, sensualidad, ensoñación y sentido. Que lo hiciera en falsete no me importó demasiado, aunque fuera jugar con las cartas marcadas. Otra cosa es que se lanzara a repetirla: ya dije aquí que me pareció un error (enlace) porque no venía a cuento, y encima la cantó peor.

      En fin, es posible que si dentro de unos años escucho alguna de las grabaciones piratas que deben de existir del evento me forme una opinión bien distinta del mismo, pero de momento sólo puedo dar fe de que, sabiendo lo que me iba a encontrar con Alagna, me lo pasé muy bien. Como tantos otros miembros del público, al fin y al cabo.

      martes, 9 de junio de 2009

      El pescador falsetón


      Pescadores de perlas de Bizet.
      N. Manfrino, R. Alagna, M. Barrard, N. Courjal.
      Coro de la A.A. Teatro de la Maestranza.
      Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.
      Director: Pedro Halffter.

      Teatro de la Maestranza.
      Sevilla, 6 -V-09.


      La Razón
      9 Junio 09
      Gonzalo Alonso

      «Los pescadores de perlas» es una de las obras de Bizet más injustamente maltratadas por los teatros, que no la programan a pesar de la belleza de sus melodías –cuatro o cinco motivos muy bien administrados–, su brevedad y la relativa facilidad para encontrar voces que la afronten. Se pondrá de moda cuando un teatro la ofrezca con una buena pareja protagonista, pues entonces otros le imitarán. El caso es que en Sevilla el reclamo era Alagna, también como anticipo del «Cyrano de Bergerac» de la próxima temporada con la presencia de todo su clan familiar. La experiencia no ha podido ser más frustrante. Alagna, que ha abordado repertorios más pesados, quizá no esté ya para «Pescadores». Desde luego, no lo estuvo para su célere aria, que musitó en un continuo falsete como si estuviera delante de un micrófono en un estudio de grabación, por lo que resultó prácticamente inaudible. El escándalo hubiera sido mayúsculo en cualquier teatro de primera categoría ante el enorme engaño.


      En el Teatro Maestranza se le ovacionó y él consideró que incluso lo suficiente –que tampoco lo fue– como para repetir el aria ante la mirada incrédula de Pedro Halffter. Y aún se le oyó menos. Absolutamente inadmisible. Quizá aún bajo los efluvios de «Tristán e Isolda», quizá por exigencias del divo tenor, quizá para más tarde contrastar, o quizá temeroso de que se le escapara algo de una obra que abordaba por vez primera en su tremendo tour de force –debuts en «Fanciulla del West», «Tristan» en apenas cuatro meses–, lo cierto es que Halffter pretendió solemnizar una partitura que no lo permite y, en el primer acto y parte del segundo, se le escapó lo más importante: el alma de la misma. Así, el precioso dúo tenor-barítono perdió su fuerza con una lectura cansina y premiosa. Afortunadamente, entró en la música en el concertante final del segundo acto y se mantuvo en ella durante el tercero aligerando tempos y ampliando dinámicas y contrastes. Cumplió pero sin alardes la soprano Nathalie Manfrino. Tampoco era cosa de eclipsar al protagonista. El bajo Nicolas Courjal, que dominó su papel, estuvo por encima del barítono Marc Barrard, un Zurga de poder mermado. El público ovacionó más de lo que la ópera en concierto merecía

      lunes, 8 de junio de 2009

      Perlas Falsas en Sevilla

      Comentarios a "los Pescadores del Perlas" del Maestranza en el Blog "Esta Noche barra Libre"

      Pesca de bajura


      ÓPERA EN CONCIERTO
      «Los pescadores de perlas»
      Intérpretes_Roberto Alagna, Nathalie Manfrino, Marc Barrard, Nicolas Courjal.
      Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.
      Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza (Dir.: Julio Gergely).
      Dirección musical_ Pedro Halffter.
      Lugar Teatro de la Maestranza.
      06-06-2009
      CARLOS TARÍN
      Lunes, 08-06-09
      ABC de Sevilla

      Casi de orilla. Después de dos espectáculos operísticos como «Fanciulla» y «Tristán», se ha terciado precipitadamente estos «Pescadores», resultando lo contrario que las anteriores: de una medianía notable.
      La estrella era Alagna, que siempre quiso serlo (llegó a entrar y salir mil veces, saludando a gente entre el público, como en una función escolar). Alagna llegó al Maestranza en la Expo con la mítica «Traviata» de La Scala de Muti, y nos fascinó. Sigue conservando un registro bien colocado, hermoso, peculiar, partiendo de un cierto volumen. Pero ya dejaba ver flecos a cada paso: una mala terminación de la frase aquí, un fraseo indeciso allá, aunque el conjunto era más que aceptable. Pero finalmente tuvo que enfrentarse al ogro de la obra: «Je crois entendre encore», látigo de tenores que no estén en plenitud. La que le hubieran armado en La Scala si canta así la conocida romanza. Algunos usan el falsete -y en un caso extremo- en «ivresse», donde está lo peor, en un altísimo «Si» pianísimo: Alagna decició cortar por lo sano, y lo hizo todo en mal falsete, excepto las notas más graves, con lo que los cambios de color se hicieron más evidentes. Añádase a ello inseguridad, miedo -suyo y nuestro- a no acabarla, notas idas... Nada que ver con su propia grabación, en la que emula el «falsettone» (en el «Si») de Alain Vanzo, sin perder el color; ni tampoco con los grandes que la consagraron: Caruso, Gedda, Kraus, Gigli, Di Stefano, Domingo, etc. Pero en vez del abucheo se encontró con un teatro enfervorizado, al que correspondió repitiendo la romanza (de forma igualmente impresentable).
      Las demás voces no reaccionaron hasta el tercer acto. Apuros pasó la Manfrino en los agudos del primer acto y en el hermoso dúo del segundo; finalmente sí presentó un registro más cálido y seguro, apropiado.
      Lo mismo pasó con Barrard, de canto aséptico hasta que se implicó plenamente en «L´orage s´est calmé», y su voz por fin se llenó de color, brillo y entrega.
      Courjal mantuvo un tono terrible desde el primer momento, acaso siguiendo al pie de la letra la «terribilità» de su personaje.
      El coro volvió al desajuste, algo que se notó más en las voces agudas, sopranos y especialmente en los tenores. Dirección desigual de Halffter, que parecía agotado tras el esfuerzo del «Tristán. Un público extraño se mezcló con el habitual, tirando cosas, aplaudiéndolo todo (con el espectador que acabó con el final del «Tristán» a la cabeza, convertido ya en el Manolo el del bombo del Maestranza), grabando con cámaras, entrando antes del bis... para marcharse -una parte de él- en el descanso, pensando que la obra había acabado.

      Los bises que nadie pidio

      Fernando López Vargas-Machuca en su Blog "Ya nos queda un día menos" el domingo 7 de junio de 2009

      Llego a casa con mucho que escribir sobre los dos espectáculos que he presenciado este fin de semana en Sevilla. Pero como me encuentro verdaderamente agotado, me limito de momento a dejar unos apuntes sobre una costumbre que a muchos logra cabrearnos: ofrecer bises cuando nadie lo pide.

      Dar un bis es, por definición, un atentado contra la naturaleza dramática de una representación operística. Pero todos estaremos de acuerdo en que, en determinados repertorios y tras números muy concretos, una interpretación recibida por el público de manera especialmente calurosa puede -y a veces hasta debe- ser rematada con una repetición. Hasta ahí, perfecto.

      Lo que resulta lamentable es que algunos artistas se lancen al bis sin que nadie se lo haya pedido. Lo hizo Roberto Alagna el otro día en Los pescadores de perlas del Maestranza. Los aplausos fueron calurosos, ciertamente, pero el teatro no se vino abajo. Ni siquiera tuvo tiempo: el tenor se lanzó a los pocos segundos a repetir el aria… ¡para cantarla peor! ¿Qué consigue con eso el señor Alagna, aparte de ensanchar su ya bien crecido ego?

      Por si fuera poco, semejantes ataques de divismo se están dando también entre cantantes jóvenes que se lanzan a bisar el número más esperado sin que, realmente, la acogida por parte del respetable fuera entusiasta. Claro que en algún caso el asunto sí tiene explicación: luego viene el crítico amiguete (o el forero amiguete, que de todo hay) y escribe por ahí que el artista estuvo tan maravilloso que “se vio obligado a repetir el aria”, vendiendo así un éxito arrollador que, claro está, para quienes presenciaron el espectáculo no fue ni mucho menos tal.

      ¿Hace falta insistir en que los primeros perjudicados por esta fastidiosa costumbre son los propios cantantes? Por favor, señores, guarden los bises para cuando se lo pidan. Y no se inventen éxitos por el morro, porque luego vendrá alguien a ponerles la cara colorada.

      Noche de trámite para rematar la temporada

      Andrés Moreno Mengíbar
      07.06.2009
      Diario de Sevilla

      Mucho trabajo sobre todo para la orquesta en estas semanas y puede que por ello no brillara con esta ópera de Bizet al mismo nivel que con la música de Wagner. Las cuerdas presentaron momentos de empaste errático y de sonido algo deslabazado, sobre todo en los pasajes más líricos. Halffter exageró hasta más allá del límite la lentitud de los momentos más reposados, rayando el aburrimiento, aunque en los pasajes más dramáticos sacó a relucir su conocida capacidad de engrosar el sonido y de acentuar el ritmo y las dinámicas. Mucho tuvo también que luchar el coro con las elevadas tesituras de su partitura, por lo que a menudo sonó chillón y confuso.

      Alagna se equivocó cuando creyó que podía volver a su repertorio original tras lustros de pasearse por papeles más pesados. No supo colocar la voz desde la zona de paso, recurrió a notas de apoyo y notorios portamentos y abusó del falsete. El colmo de lo ridículo fue un Je crois entendre cantado en falsete de cabo a rabo, con voz inapreciable, con roces y desafinaciones. Y el bis fue aún más penoso. Manfrino estuvo correcta siempre que no tuviese que subir mucho, pero su centro es bello. Magnífico y dramático Barrard, muy suelto en la zona aguda. Y correcto sin más Courjal. Una noche para ser olvidada

      jueves, 4 de junio de 2009

      Roberto Alagna canta a Bizet

      elmundo.es Sevilla

      miércoles 03/06/2009

      El tenor Roberto Alagna, que el sábado cantará en versión concierto 'Los pescadores de perlas', de Georges Bizet, en el Teatro de la Maestranza, ha dicho este miércoles que "todo es pasión, cuando te gusta la música o estás enamorado de un papel hay que cantarlo, es como cuando te gusta una mujer y tienes que conquistarla".

      Alagna, acompañado por la soprano Nathalie Manfrino, aseguró: "Soy como un pájaro que canta en un árbol, canto para mí y cuando veo que al público le gusta, soy feliz", e insistió en que su relación con el público es "familiar" porque sus seguidores saben que es un hombre "sencillo, natural y abierto, que todo lo hace con pasión".

      Y dio prueba de ello al afirmar que su voz es "más baritonal" y que para cantar como tenor ha de estudiar mucho y de esforzarse mucho, y admitió que no se halla cómodo en ningún papel y que en cada oferta que tiene lo primero que piensa es que el rol que le ofrecen no es para él.

      De ahí, señaló, su debilidad por el personaje de Cirano de Bergerac, de quien dijo que lo fantástico es que el complejo de su enorme nariz le hace "querer ser admirable en todo".

      Alagna, que en esta ocasión interpreta el papel de Nadir, el pescador de perlas, dijo que si las óperas de Bizet que no son 'Carmen' se cantan poco es por la dificultad que conllevan, incluida ésta que fue compuesta cuando sólo tenía 23 años y que, según el tenor, es difícil para la soprano, exige un tenor "muy delicado" y es el barítono más difícil que dijo conocer.

      Atmósfera

      De hecho, el tenor explicó haber aceptado cantar esta ópera porque se lo ha tomado como un desafío personal, ya que es una partitura que exige "crear una atmósfera", y unas dificultades técnicas que son "cosas de alquimia", sobre todo para alguien como él que no se considera un tenor joven, a que el domingo siguiente a su actuación cumplirá 46 años.

      Nathalie Manfrino, que da vida a la sacerdotisa Leila, le dio la razón afirmando que para cantar su papel, el de "un personaje que tiene mucha fuerza", hay que interpretar "frases muy agudas" y superar el dramatismo del dueto con el barítono, que fue calificado de "una maravilla" por Roberto Alagna.

      El director del Teatro de la Maestranza y de la Orquesta de Sevilla, Pedro Halffter, citó al maestro Daniel Barenboin para referirse al buen momento de la orquesta, ya que, según él, interpretar 'Tristán e Isolda', como acaba de hacer la formación sevillana, es muy bueno para cualquier orquesta, porque con ese título ya se ha encontrado con todas las dificultades posibles.

      Los otras dos voces de esta ópera serán interpretadas en sábado por el barítono Marc Barrard y por el bajo Nicolas Courjal. 'Los pescadores de perlas' es un ejemplo perfecto de cómo la ópera francesa de mediados del siglo XIX se sumergió en la moda, como reflejo de la fuerte expansión colonial del país, de buscar ambientaciones extravagantes en remotos lugares exóticos. En este caso, la acción se desarrolla en la isla de Ceilán en tiempos pasados.

      El ‘pescador de perlas’ Roberto Alagna atraca en el Maestranza

      El Correo de Andalucía
      Amalia Bulnes
      04-06-09

      Foto: José Manuel Cabello

      Su infancia en los arrabales de París y su historia de superación personal lo convirtieron en uno de los tenores más mediáticos de la pasada década. El próximo domingo, día después de su actuación en Sevilla, cumplirá 46 años. “Ya no soy un tenor joven”, advierte. Sin embargo, su vigencia queda de manifiesto con el regreso a la ciudad en noviembre para interpretar Cyrano.

      “Soy un hombre sencillo, natural y abierto. Mi relación con el público es como con la familia”. No hubo más que ver a Roberto Alagna comparecer ayer tarde ante la prensa para certificar sus palabras. Lo intentó con el castellano, reconoció sus debilidades sin complejos, y recordó con sentido del humor “esas palmas a compás” con que aplaudieron su rol de Alfredo en una celebrada Traviata con la que se ponía de largo el Teatro de la Maestranza durante la temporada lírica de la Exposición Universal de 1992.

      Han tenido que pasar 17 años para que este francés hijo de sicilianos regrese al coliseo del Paseo Colón.Será el próximo sábado cuando Alagna y la soprano francesa Nathalie Manfrino se encarguen de los roles principales de Los pescadores de perlas, un título de Bizet que se representará en versión concierto en una única función. “Para mí es mucho mejor estar en escena, precisamente porque esta ópera necesita de una atmósfera muy especial. Delante del atril y vestido de frac no es lo mismo, pero sirve para destacar más el valor de la música”, explicó ayer el tenor.

      En esta ópera, de gran atractivo melódico y ambientada en lugares exóticos, conforme a la moda francesa del siglo XIX, Roberto Alagna interpreta al joven pescador Nadir, el amor prohibido de la sacerdotisa consagrada Leila. Se trata, según explicó, de un rol “muy complicado”. “Es una cosa interior –explicó–, que no necesita de virtuosismo. Más bien al contrario, la dificultad reside en un no cantar, no elevar la voz”, detallaba el cantante, que interpretará el célebre aria Je crois entendre encore en la tonalidad original de Bizet, lo que dificulta su papel.

      De este modo, a pesar de la complejidad y de que “es un pecado que no hayamos tenido dos días más para ensayar”, según dijo, Roberto Alagna afronta este reto “con pasión”. “Cuando estás enamorado de un papel hay que cantarlo, es como cuando te gusta una mujer y tienes que conquistarla”.

      Fue en este punto cuando el cantante, acompañado por la soprano Nathalie Manfrino y por el maestro Pedro Halffter, director musical del Teatro de la Maestranza y batuta de esta ópera, se enfrentó, en un arranque de sinceridad, con sus debilidades: “Cumplo el domingo 46 años, ya no soy un tenor joven”, comenzó. “Mi voz natural es más baritonal y para cantar como tenor tengo que estudiar y esforzarme mucho”, prosiguió, para terminar admitiendo que no se halla cómodo en ningún papel y que en cada oferta que tiene lo primero que piensa es que el rol que le ofrecen no es para él.

      De ahí, señaló, su debilidad por el personaje de Cyrano de Bergerac, que interpretará, también con la compañía de Manfrino, el próximo mes de noviembre en este mismo teatro. “Este papel es para mí una terapia. Yo fui un niño con complejos, y la filosofía de este personaje, detrás de cuya nariz grande se esconden todas las inseguridades del ser humano, es fantástica”, señaló.

      Los otras dos voces de esta ópera serán interpretadas el sábado por el barítono Marc Barrard y por el bajo Nicolas Courjal.