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miércoles, 15 de abril de 2009

Haendel triunfa hasta cortado y sin escena

Pablo J. Vayón
15.04.2009
Diario de Sevilla

Los libretos de las óperas barrocas suelen ser ya lo suficientemente alambicados como para que las funciones de concierto no perjudiquen seriamente su comprensión, más aún si, como ayer, se presenta una versión considerablemente reducida, además de una obra que admite mal los cortes, pues Orlando es de los títulos de Haendel que se apoya en una estructura dramática más abierta y flexible.

López-Banzo se ha convertido en el máximo especialista español en ópera haendeliana, como muestran sus recientes grabaciones y sus giras. Maestro bien dotado para la teatralidad y para el lenguaje impetuoso y aristado, tardó en encontrar su sitio en el Maestranza, pues la obertura sonó plana y muy poco marcada en la articulación, si bien poco a poco encontró el tono dramático, el color y los contrastes.

Lástima que el contratenor Jordi Domènech trazara un pálido retrato del héroe: con voz opaca, sin proyección y graves pobres, buscó forzar la expresión a costa de la línea, con recursos (como el cambio de color, en busca de apoyo para los graves) que acabaron por resultar más efectistas que efectivos. El resto del elenco rindió sin embargo a muy buen nivel. Sencillmente soberbia la soprano extremeñana María Espada, voz solar, hermosísima, ancha, magníficamente colocada y proyectada, homogénea, capaz de matices infinitos en todos los registros y con una facilidad para la coloratura por completo deslumbrante. Algo más pequeña la voz de la sueca Ingela Bohlin, pero ágil y manejada también con exquisita gusto, exactamente igual que Marina de Liso, que aportó elegancia y un color sugerente a su algo anodino papel de Medoro. Vozarrón el de Denis Sedov, típico bajo eslavo, no muy pulcro en pronunciación y línea, pero con graves hondos y una ardiente expresividad.

martes, 14 de abril de 2009

Handel, el londinense


Londres celebra el 250º aniversario
de la muerte de su músico más ilustre
Eduardo Suárez (corresponsal)
Londres
martes 14/04/2009
El Mundo

La máscara funeraria de Handel.


Londres tiene tantos secretos como recodos y callejuelas. Uno de los mejor guardados se esconde aquí. En esta casita de ladrillo del barrio exclusivo de Mayfair. Aquí, en el número 25 de Brook Street, vivió y trabajó durante más de tres décadas George Frideric Handel (1685-1759). Y aquí murió tal día como hoy hace 250 años.
Londres celebra este año el aniversario de su músico más ilustre. Un alemán que llegó aquí con 38 años, abrazó sin reparos la nacionalidad británica y ganó fama y honores entre la aristocracia. La celebración es caótica y desmesurada. En los últimos días se han sucedido conciertos y conmemoraciones.
El Barbican programó a finales de marzo, por ejemplo, el oratorio 'La Resurrezione', interpretado con gusto y delicadeza por Concert d’Astree de Emmanuelle Haim. La Royal Opera House estrenó hace unos días un nuevo montaje de Acis y Galatea, donde brillan la voz de Danielle de Niese y un puñado de bailarines del Royal Ballet. Pinceladas de un año Handel que se completará con la creación de una base de datos con sus conciertos, la transmisión en la radio clásica de la BBC de todas sus óperas y el estreno mundial de un oratorio que retoma la historia del inacabado 'Jephtha', que Handel interrumpió debido a su incipiente ceguera.
Y sin embargo el asunto central de la efemérides se libra aquí, entre los muros que Handel habitó durante 32 años. La casa acoge hasta octubre una exposición que aborda la trastienda humana del compositor, ensombrecida casi siempre por la brillantez de su música. "No es fácil desentrañar a Handel", confiesa el comisario de la exposición, el afamado director de orquesta Christopher Hogwood. "Era una persona muy suya y difícil de descifrar. Dejó pocas cartas, pocas caricaturas y pocos escritos. En el siglo XIX aparecieron muchas anécdotas sobre él pero muchas están embellecidas y otras son completamente falsas. Por eso hemos tenido cuidado de que lo que aquí se cuenta sea más o menos la verdad".
Una verdad en ocasiones chusca y casi siempre tocada por la desmesura. Como la vida del propio Handel, un hombre capaz de jurar en siete idiomas, de comer en proporciones pantagruélicas y de beber grandes cantidades de vino y de cerveza.

El lecho de muerte de Handel.


Según la exposición, había dos Handel. Uno era irritable, misógino y sinvergüenza. El otro, generoso, franco, sociable y cosmopolita. A la luz de lo que se sabe de su vida, es difícil discernir cuál de los dos era el real. Probablemente ambos convivían entre estos muros de Brook Street, donde el compositor recaló buscando una zona recién urbanizada que no estuviera demasiado lejos del bullicio de los teatros.
Handel no se casó. Lo que ha desatado en los últimos años rumores sobre una posible homosexualidad de la que nadie ha encontrado hasta ahora pruebas fiables. Sí se sabe que estuvo a punto de pasar por la vicaría en dos ocasiones. Las dos se torció el asunto por cuestiones que poco tenían que ver con el amor o los afectos.
En Londres, Handel frecuentaba la amistad de familias de cierta alcurnia como los Harris o los Granville. Y llegó a amasar una suma respetable de dinero que guardaba en en efectivo o en acciones en las arcas del Banco de Inglaterra y que moldeaba con insólito talento de especulador.
En lo político, el compositor supo sobrevivir sin significarse en un entorno convulso, marcado por las luchas entre liberales y "tories". Handel fue desde muy pronto una especie de tesoro nacional y eso lo elevó por encima de las rencillas, haciendo de él una figura pública y respetada. En 1727 ganó la ciudadanía británica y siempre vivió como un londinense más. Iba a misa a la iglesia del barrio, daba conciertos a beneficio de un hospital para huérfanos y componía para la Casa Real.
En la exposición hay objetos que harán las delicias de los mitómanos. Por ejemplo, la máscara funeraria que el escultor Roubiliac le hizo antes de morir o la partitura de 'Jephtha' en la que el genio anotó el 3 de febrero de 1751: "Incapaz de continuar debido a un debilitamiento de la visión en mi ojo izquierdo". No fue su última obra: aún se las arregló para revisar y componer algunas piezas menores con la ayuda de su amanuense personal. Sin embargo, ese día marcó en cierto modo el inicio de su decadencia.
Murió el 14 de abril de 1759 en su dormitorio del segundo piso. En esta cama cortita pero majestuosa, con dosel rojo y sábanas de lino, donde pasó a solas tantas noches de su vida. Cabe decir como curiosidad que los periódicos se hicieron eco del óbito un día antes de tiempo. El 13 de abril todos dijeron que había fallecido. Erraron el tiro por unas horas y hubo de desmentirles con una carta James Smyth, perfumista de Bond Street, que dijo haber visto con vida al maestro.
Handel falleció tal día como hoy. A la mañana siguiente. Ocho días después de supervisar la interpretación de su 'Mesías' en Covent Garden. Durante el día de hoy, su casa (http://www.handelhouse.org/) permanecerá abierta de forma gratuita y en sus estancias se interpretará música del maestro. Sonarán los violines y los clavicémbalos para conmemorar el óbito del mejor músico londinense de todos los tiempos.

lunes, 13 de abril de 2009

La obra Pictórica de A. Schönberg

En esta página web y en esta otra podrás conocer una faceta menos conocida del compositor Arnold Schönberg: La pintura y el Dibujo.


Tal obra consta, entre otros, de autorretratos, caricaturas, bodegones o paisajes.


Muy interesante los diseños escénicos que ideó para sus propias óperas:
Erwartung (la espera) o Die Glückliche Hand (la mano feliz).

Boceto para Die GlücKliche Hand

Las Obras Dramáticas de Schonberg

La revista electrónica Opusmúsica publicó entre Marzo y Julio del 2006 una serie de 5 artículos sobre las obras drámáticas de Schönberg intituladas "Las obras dramáticas de Arnold Schönberg o la presciencia de la ópera futura" con autoría de Manuela Mesa.


Autoretrato A. Schönberg


A continuación los enlaces a dichos artículos:

1. Introducción.
2. Erwartung
3. Die Glückliche Hand
4. Von Heute auf Morgen
5. Moses und Aron

jueves, 9 de abril de 2009

ERWARTUNG, Arnold Schonberg

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ERWARTUNG
(Expectación)
Op.17

Monodrama en un acto
Libreto de Marie Pappenheim


Estreno:
6 de Junio de 1924
Deutsches Landestheater, Praga
Marie Gutheil-Schoder "Eine Frau", soprano.
Dirección Alexander von Zemlinsky.
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Duración aproximada: circa 29 min.
Dirección: Arturo Tamayo
Ella: Adrienne Dugger
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La obra tiene forma de monólogo para soprano sola, con una gran orquesta detrás. En concierto, dura cerca de media hora. A menudo se empareja con la ópera de Béla Bartók El castillo de Barba Azul, pues se consideran dos obras de carácter y tema psicológico similar.
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La sucinta descripción de Schönberg de la obra fue: "En Erwartung se trata de representar en movimiento lento todo lo que ocurre durante un solo segundo de máxima excitación espiritual, alargándolo hasta llegar a la media hora."
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Boceto del propio Schönberg para "Erwartung"
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com mp3 descargables
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