Once in a while it's a relief to watch an opera in a traditional, lavish production set in the time and location the authors intended. It's all the more pleasurable when the work in question has not been seen in a while.
This is what happened at Seville's Teatro de la Maestranza with Puccini's all but neglected masterpiece, La Fanciulla del West (seen Mar. 21). The Maestranza's young, energetic musical director Pedro Halffter has managed over the years to deliver a consistent flow of standard pieces, new operas and old rarities: his small, second-tier theater is now firmly on the maps of Spanish operagoers.
In celebration of the composer's 150th-anniversary year, the theater imported Giancarlo del Monaco straightforward production for Rome Opera, complete with elegant period costumes, painted mountains, falling snow and the surprising participation of a white horse — a beautiful member of the famous local horse show La Cuadra de Sevilla.
For this Fanciulla — the opera has not been presented in Spain for a quarter century — La Maestranza went out of its way to produce a strong double cast, something they almost never do. I saw the first one, with verismo heldentenor Marco Berti, American soprano di bravura Janice Baird and the exciting young baritone Claudio Sgura, but the alternative one seemed just as promising, with the inseparable operatic and real-life couple Daniela Dessì and Fabio Armiliato as Minnie and Ramerrez and veteran Silvano Carrolli as Rance, the role he sang in Rome when this production was new.
In this brave, forward-looking opera, Puccini gave his prima donna what all of his heroines get — scenes to shine in for every act, a strong-willed personality and a tragic destiny — until the happy end, which comes as a surprise, as if she were fulfilling the impossible dream of Tosca, Mimì or Manon. Even if she has no great aria and no hummable tunes, Minnie is a wonderful character. She keeps the quarrelsome gang of cowboys at bay in Act I, fights for her lover and defeats the sheriff with tricky cards in Act II and comes in at the end of the opera to soften the cowboys' hearts and have her bandit released. Janice Baird did all that with a potent, well-focused if not particularly appealing voice. Like the character she was portraying, it was a voice to admire rather than to fall in love with.
As her bandit lover Dick Johnson, Marco Berti gave a performance that produced the opposite effect: his singing was much more convincing than his acting. His shape keeps getting rounder, and his stand-and-deliver acting mode seems démodé. His stiffness could be taken for a version of the poker-face Western baddie, but he looked out of place among his more expressive colleagues. However, his voice has the vibrancy, richness and "ping" of a true spinto tenor.
Berti's romantic rival, the sheriffo Jack Rance, was played with committed pathos by lean, young Sgura. The baritone started in shaky mode, but his potent, meaty voice grew in confidence as the evening progressed. His confrontation with Minnie in Act II had the dramatic impact of a classic movie Western.
The mining-camp denizens were sung with idiomatic precision and brio by a band of veteran Spanish singers and the members of the theater's chorus. Halffter produced a high-octane yet nuanced reading of the score, and the Real Orquesta Sinfónica de Sevilla — which plays with him all year round in symphonic concerts and opera — proved to be a well-oiled instrument in his able hands.
ROBERTO HERRSCHER
miércoles, 10 de junio de 2009
La Fanciulla en Opera News online
lunes, 6 de abril de 2009
Celebrando en el Oeste

Sevilla, 24/03/2009.
Aprovechando el reclamo de uno de los músicos predilectos del gran público, se optó por añadir dos funciones más a las cuatro habituales, con un sistema de doble reparto que pocas veces se utiliza en el coliseo sevillano; sin embargo no se ha reaccionado a la oferta como en principio se esperaba, y el innegable éxito desde el punto de vista artístico no fue precedido por el de taquilla.

La pareja protagonista de la noche del veinticuatro ya nos había dado muestras de su maestría en este repertorio hace algunos años, con otra partitura pucciniana en la que la electricidad sobrepasó los límites de la escena para contagiarnos a todos. Seis años después de unas funciones inolvidables de Manon Lescaut, Daniela Dessì se atreve con una protagonista más dramática y de tesitura exigente, en la que si encuentra dificultades para cubrir las notas más extremas del registro agudo, hace gala de un fraseo fuera de clase, un centro tan bello como opulento y una capacidad de transmitir que pocas colegas hoy en día podrían ensombrecer. Es esta soprano sin duda un claro exponente de la italianidad en todos sus aspectos, a la que se une una depurada técnica que le permitirá el año que viene celebrar en espléndida forma los treinta años de carrera.
Su pareja, el tenor Fabio Armiliato, se encuentra con un personaje que a veces le plantea serios retos, pero logra siempre salir airoso gracias a su desenvoltura sobre las tablas, su elegancia en el decir y el total conocimiento de su instrumento, del que saca siempre el máximo partido. Impecable sus dos grandes momentos solistas.
Silvano Carrolli, barítono septuagenario, sorprendió con una voz imponente, obviamente desgastada por los años, oscilante y -costumbre en él- abusando del declamado, pero demostró una autoridad innegable que nos hizo creer por entero al oscuro personaje del sheriff que interpretaba.

La larga lista de comprimarios, la mayoría de ellos grandes conocidos y habituales del Teatro de
Y éste precisamente fue uno de los pilares fundamentales de estas funciones, pues la puesta en escena de Giancarlo del Monaco, antes vista en el Metropolitan de Nueva York, o más recientemente en la ópera de Roma, es perfecta. Cuidando hasta lo más mínimo, esta propuesta casi cinematográfica, de grandes efectos pero también sutiles detalles, es fruto de un grandísimo conocimiento del genio de Lucca y su partitura más original. De del Monaco hemos disfrutado aquí varias producciones, y en todas nos sorprende con el perfilado movimiento escénico, la intensa labor con los actores y, en fin, la total coherencia con que firma su trabajo.

Pedro Halffter se enfrentaba por primera vez a
Debemos alabar también la espléndida labor del Coro de
martes, 31 de marzo de 2009
ENTREVISTAS A DESSI-ARMILIATO en varias revistas españolas
Pedro González Mira
"Hablar de estos dos cantantes de una tacada supone un doble ejercicio: percibimos una energía que va más allá de cada uno, una energía irradiada desde la pareja que forman dentro y fuera del escenario, pero, al mismo tiempo, un uno más uno autónomo de fuerte personalidad individual. Por separado han desarrollado ya una importante carrera, pero desde que comparten más cosas que la escena su trabajo llega al gran público acompañadode factores para algunos espurios, para otros muy vistosos… Ella ha sido la primera soprano no japonesa que ha hecho Cio-Cio San en la tierra de Cio-Cio San, y él, que, como dice en la entrevista, ha aprendido a cantar escuchando la Andrea Chénier, ha sido saludado por la crítica como uno de los más importantes Chéniers del momento. Ambos recalan ahora en Sevilla para, a partir del 20 de marzo, hacer la pareja Minnie/Dick Johnson en La fanciulla del West de Puccini, que dirigirá Pedro Halffter para una puesta en escena de Gian Carlo del Monaco.
martes 24 marzo 2009
"En el mes de marzo tendremos la ocasión de ver en el Teatro de la Maestranza de Sevilla a una de las parejas de mayor éxito en nuestros días, la formada por la soprano Daniela Dessì y el tenor Fabio Armiliato. Aprovechamos la ocasión para charlar con ellos sobre la ópera que allí representarán: "La fanciulla del West".
Entrevista en Opera Actual
Marzo 2009 por Mercedes Conde Pons
"Conforman la pareja de oro de la lírica italiana y su relación con España, afortunadamente, es muy estrecha. En enero inauguraron el barcelonés Concurso de Canto Francesc Viñas, en marzo cantan La Fanciulla del West en el Maestranza de Sevilla y después de protagonizar Manon Lescaut en Varsovia, viajarán a Mahón para interpretar Tosca. Desde la Aida en la Arena de Verona, regresarán a Barcelona para unas funciones estivales de Turandot de Puccini.
ÓPERA ACTUAL: ¿Por qué cantan tanto en España?
DANIELA DESSÌ: Este país fue muy importante en los inicios de mi carrera, pero además, a Fabio y a mí nos gusta mucho cómo se vive y se trabaja en España. Los teatros españoles son muy suizos: serios, organizados... Algo que no sucede en Italia. En muchas ocasiones somos nosotros los que decantamos la balanza para poder cantar más a menudo aquí e incluso hemos pensado en trasladarnos a vivir a España...
Ó. A.: ¿Cómo ven la situación de la ópera en Italia?
FABIO ARMILIATO: Esto tiene un origen antiguo: es culpa de una falta de previsión económica, porque la ópera no ha dado nunca beneficios. Yo soy optimista y creo que la actitud que hay que tomar es la de ayudar a los teatros en lo que podamos. El problema principal radica en que en Italia se ha perdido la pasión por la ópera y el contacto con nuestra realidad histórica y las instituciones no se responsabilizan de preservarla.
Ó. A.: Estos días se encuentran en Sevilla ensayando La Fanciulla del West. Inicialmente estaba anunciada la producción de Piero Faggioni del Covent Garden, pero finalmente se hará la de Giancarlo del Monaco para la Ópera de Roma. ¿Cómo seencuentran con dicha producción?
F. A.: El montaje de Del Monaco ya lo hemos hecho en Niza y en Roma, y la verdad es que funciona muy bien.D. D.: Ambas son producciones muy bellas. La de Del Mo naco tiene la característica de ser más cinematográfica y uno tiene la sensación de estar viviendo un western.
Ó. A.: ¿Prefieren trabajar con este tipo de producciones, más realistas o clásicas, que con producciones modernas?
D. D.: A mí me gusta todo tipo de montajes siempre que sean inteligentes y musicales. Puedo abordar cualquier producción si tiene sentido y si no está hecha solamente porque el director necesita hablar de sí mismo o crear polémica.
F. A.: Yo no puedo soportar la provocación gratuita, porque no ayuda a nadie: ni al intérprete, ni a la ópera, ni menos al público. Se pueden hacer cosas modernas, y eso es bueno porque estimula la imaginación del público, pero sin caer en la pérdidadel pensamiento original del compositor.
Ó. A.: ¿Han renunciado a trabajar en alguna producción porque no se sentían cómodos con ella?D. D.: Dos o tres veces. Esto sucede sobre todo en Alemania y en Austria. Me he visto llegando a un teatro y al subir al escenario encontrarme con una producción extrañísima y pensar: “Si yo fuera el director, la habría hecho diferente”...
Ó. A.: ¿Ha pensado alguna vez en dedicarse a la dirección de escena una vez finalice su carrera?D. D.: ¡Sí! Siempre le comento a Fabio: “mira se me ha ocurrido una Madama Butterfly así o una Tosca asá”... Creo que un cantante no debería caer en los errores en los que caen aquellos directores de escena que desconocen que según que posición es incómoda para el cantante, qué nobla ayudan ni a él ni a la producción.
F. A.: Debería existir un discurso siempre fluido de colaboración entre el director de escena y el cantante, tanto de diálogo como de creación.
Ó. A.: ¿Acostumbran a planificar sus agendas profesionales para cantar el máximoposible juntos?F. A.: Siempre que se da la posibilidad decantar juntos lo hacemos, del mismo modo como, antiguamente, las compañías de ópera giraban con los mismos cantantes. De allí surgieron parejas escénicas que die ron la vuelta al mundo, como la de Mario del Monaco y Renata Te baldi. Como en el ballet, la complicidad que se crea entre dos intérpretes que habitualmente trabajan juntos y se conocen muy bien es un plus a la hora de conseguir un determinado resultado artístico, además de brindar una credibilidad interna que puede hacer asumible hasta la producción más extraña. Des de que Daniela y yo cantamos juntos hemos notado que hay gente que percibe una química especial que intentamos crear en escena y, además, nos ha aportado mucho a ambos a nivel personal, dando más entidad a nuestra individualidad.
D. D.: Al principio de estar juntos era muy divertido porque la gente se acercaba y nos decía que nuestros personajes parecían “dos personas que se quieren de verdad”. Pero no hay que olvidar que también es bueno cantar con otros compañeros, tanto para el público como para nosotros.
Ó. A.: ¿Estudian juntos?
D. D.: Tenemos dos maneras diferentes de hacerlo. Yo pri mero memorizo el papel –si es nuevo– y normalmente lo pongo en voz una vez empiezan los ensayos: allí ya trabajamos juntos. El estudio que hago en casa suele ser más memorístico; también trato de entender qué tipo de personaje estoy haciendo.
F. A.: Yo nunca me quiero perder la sorpresa que supone descubrir en escena algo diferente. Esto es algo que tenemos muy en cuenta. Pero siempre hay consultas mutuas...
Ó. A.: Volviendo a La Fanciulla, ¿cómo ven sus roles?
D. D.: Es una de las óperas más modernas de Puccini y consigue recrear cierta atmósfera de la América de esa época, igual a como lo hace con la cultura japonesa enButterfly o con la china en Turandot. El personaje de Minnie tiene un carácter especial, es una joven muy sencilla que ha vivido siempre rodeada de hombres, lo cual le genera una dureza frente a ellos y frente al amor. Pero cuando se enamora, lohace de la persona errónea, por que Dick Johnson es un bandido. Por eso existe un tema a lo largo de la ópera que es el de la redención, del perdón, a través del amor.
F. A.: Dick Johnson es un bandido a su pesar, pero no es mal vado. Tiene un aspectoromántico que combina muy bien con los personajes a lo James Stewart o Gary Cooper de los western americanos. Desde el punto de vista vocal es una ópera dura, pero agradecida... Tanto que en Roma tuve que bisar el aria, al go que creo que nadie había hecho, lo cual me llena de orgullo.
Ó. A.: Daniela Dessì también protagonizóun bis histórico no hace mucho en Florencia, cuando debió repetir el “Vissi d’arte”.¿Cómo vivió ese momento?
D. D.: Fue muy emocionante porque no se pedía el bis des de hacía 52 años. Y en esa ocasión fue Renata Tebaldi la que bisó el “Amami Alfredo” de La Traviata, así que para ellos también fue una enorme satisfacción.
Ó. A.: ¿Considera que la recuperación del bis es indicativo de una renovación delentusiasmo por la ópera?
D. D.: Pienso que el exceso de filología ha alejado al público del teatro. Yo creo que es bueno que exista un sano divismo, aspecto que crea una relación más estrechaentre los cantantes y el público, como sucedía en los años 50 y 60, cuando el públicoiba al teatro a escuchar a los cantantes. Yo tengo muy claro que todo lo que hago lo hago para mí y para el público.
F. A.: Durante los años 50 y 60 existía el divismo de los cantantes, después se pasó al de los directores de orquestas y en los últimos años sigue primando el de los directores de escena. Hay que encontrar un equilibrio y dar a cada uno su justopapel. La ópera, sin el divismo, no existe."-
La Fanciulla Revews : Musicweb
Puccini, La Fanciulla del West
Director: Giancarlo Del Monaco.
La Fanciulla del West is the least performed of Puccini operas, with the exception of his two youthful operas Le Villi and Edgar. Every opera house is, of course, aware that the two composers with the biggest box office draw are Verdi and Puccini, but La Fanciulla del West, despite its spectacular success at the premiere at the New York Metropolitan, has not equalled the popularity of the other mature works. Even La Rondine after being despised for many years, is now more successful than La Fanciulla – especially now that the star sopranos have decided to sing Magda. As an example of its lack of popularity, during the last 25 years only once has this opera been performed in Spain, and that took place in Palma de Majorca in 2005. The fact is that La Fanciulla del West is a quite different opera among Puccini’s works. It is often said that the score lacks the inspiration of his other operas, and the lack of great arias has made it seem less accessible to the public.
The production by Giancarlo Del Monaco was premiered in Rome a year ago now. The stage sets are gorgeous and magnificently suited to the demands of the libretto. Mr Del Monaco also ensures that the costumes are in keeping with the period, the place and the sets. In fact, it is like watching a western movie, but on stage. Act I is a recreation of a Saloon (La Polka) from the California gold rush. Act II takes place in Minnie’s home in the mountains, showing not only the interior of the hut, but a beautiful exterior scene where a snow storm takes place, as written in the libretto. In Act III we are in the Western village, shown as a kind of phantasmagorical city. To the spectacular sets we have to add great lighting work, with spectacular moments. Del Monaco has been always an outstanding stage director and in this opera he is at his best.
El Maestranza termina la implantación de la maquinaria escénica
Las seis funciones de La fanciulla del West de Puccini, aclamadas por crítica y público, han traído al Teatro de la Maestranza no sólo uno de los más grandes éxitos artísticos de sus 15 años de historia, sino la confirmación de todo un hito técnico que, aunque invisible para el público, resulta decisivo.
martes, 24 de marzo de 2009
La Fanciulla según Fernando López Vargas-Machuca
Habría muerto si no hubieras vuelto
Ambientada en el Lejano Oeste, 'La fanciulla del West' es la ópera de madurez de Puccini
Está siendo la presente temporada del Teatro de la Maestranza pródiga en estrenos en la ciudad, pues salvo el caso de Tancredi, todos los títulos escenificados programados suben por primera vez a unas tablas sevillanas, lo que siempre es de agradecer en tiempos en que los teatros se muestran poco proclives a salirse del repertorio más trillado. Con el caso que aquí nos trae se cubre una de las carencias puccinianas más evidentes, pues junto con La rondine, se trata de la ópera de madurez de Giacomo Puccini menos representada.

lunes, 23 de marzo de 2009

La Razón
«La Fanciulla del West» Puccini.
domingo, 22 de marzo de 2009
LA FANCIULLA DEL WEST
Final de la ópera
10-04-08
Opera de Roma
LA CRÍTICA DE XAVISUESCUN EN SU BLOG: BOCCANEGRA

CRÍTICAS DE LA FANCIULLA DEL WEST
El Correo de Andalucía
Mucho se ha hablado de la influencia que en esta producción que se estrenó el pasado viernes en Sevilla ha ejercido el cine. Sin embargo, no hay casi nada en este formidable montaje de la Ópera de Roma que no se encuentre en el libreto original, lo que teniendo en cuenta su estreno en 1910 hace pensar que es al cine al que más tarde se le presentó muy clara la iconografía del género. Se ha hablado también de su música como espléndida banda sonora, si bien aún debían pasar más de veinte años para encontrar ejemplos parecidos en los trabajos que Max Steiner compondría para las primeras cintas del oeste.
No es frecuente oír esta ópera en los escenarios europeos con la misma frecuencia que en los americanos. Por eso, cuando se hace debe acompañarse de una producción tan espléndida como la que hemos disfrutado. Gran parte del mérito es de la contumaz dirección escénica de Giancarlo del Monaco. Conoce perfectamente -y de nacimiento- el mundo de la ópera, así que está inmunizado contra las sandeces con las que tantos llamados directores de escena nos trufan cuando se acercan a la ópera, basados en los principios de poca iluminación, alguna escena de sexo que «escandalice» a la audiencia y situar la acción en otra época, a ser posible de forma minimalista.
Al contrario que ambos nos resultó Marco Berti, un tenor de registro muy asentado, especialmente en el portentoso agudo, cercano a ese viso heroico que el personaje redimido conlleva, y en el que suele moverse su personaje.
Giancarlo Del Monaco triunfa en el Maestranza con "La fanciulla del West"
EFE
David Cuesta
Sevilla, 21 marzo 2009
No es tarea fácil desarrollar convincentemente la dramaturgia de la ópera menos representada de Puccini (en España se vio "La fanciulla del West" por última vez en 1984 en el Liceo), cuya acción transcurre en el Oeste, concretamente en la California de 1848, en plena fiebre del oro.
El director de escena, escenógrafo y figurinista de esta producción procedente de la Ópera de Roma, Giancarlo Del Monaco, ha desplegado toda su fantasía y su capacidad creativa para trasladar a los espectadores a un western hollywoodiense que es escrupulosamente respetuoso con la partitura.
El tenor Marco Berti, en el papel de Dick Johnson, emocionó gratamente al público y recibió una gran ovación y bravos en los saludos finales de la representación. Evidenció potencia vocal en los momentos de mayor dramatismo y densidad orquestal, y sacó a relucir su belleza tímbrica y expresividad en la famosa aria 'Ch'ella mi creda'.
Éxito también del barítono Claudio Sgura, en el papel del sheriff Jack Rance, y del resto del reparto que, aunque en cometidos muy breves, fueron en general buenos actores y cantantes: Vicente Ombuena, Pavel Kudinov, Manel Esteve, Jon Plazaola, Radoslaw Wielgus, Manuel de Diego y Giovanna Lanza.
En el foso, al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, triunfó Pedro Halffter, que fue ovacionado en los saludos finales. El director madrileño supo estar a la altura de una de las partituras más complejas de Puccini e imprimió ciertos aires straussianos en la ejecución de las dinámicas.
Estas representaciones de "La fanciulla del West" cuentan con un doble reparto en el que se alternan las sopranos Daniela Dessì (días 21, 24 y 26) y Janice Baird (días 23 y 25) en el papel de Minnie y los tenores Fabio Armiliato (días 21, 24 y 26) y Marco Berti (días 23 y 25) en el rol de Dick Johnson.

Pasión y teatralidad en la voz
Andrés Moreno Mengíbar
Como suele ser habitual una vez pasada la tensión de la primera noche, las cosas rodaron por mejores caminos aún en la segunda velada de La fanciulla del West. Si antes de anoche pudo notarse algún momento en que el sonido orquestal tapaba a alguna voz (aunque ello fuese achacable más la debilidad de esa voz que a una falta de control dinámico por parte de la batuta), ayer el equilibrio entre foso y escena fue prácticamente perfecto.

Andrés Moreno Mengíbar
