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martes, 22 de diciembre de 2009

Favorita multimedia

Pedro Coco
Sevilla, 11/12/2009.
Teatro de la Maestranza. Gaetano Donizetti: La Favorita.
Ópera en cuatro actos, con libreto de Alphonse Royer, Gustave Vaëz y Eugène Scribe.
Hugo de Ana, dirección escénica, escenografía, y vestuario.
Ricardo Castro, iluminación. Juan de Torres y Daniela Merlo, coreografía.
Sonia Ganassi (Leonor de Guzmán), José Bros (Fernando), Vladimir Stoyanov (Alfonso XI), Carlo Colombara (Baltasar), Tatiana Davidova (Inés), Jon Plazaola (Don Gaspar).
Coro de la A. A. del Teatro Maestranza.
Orquesta Sinfónica de Sevilla.
Director: Roberto Rizzi Brignoli.
Producción del Festival Internacional de Santander (2009)


imagen Hace casi veinte años se pudo disfrutar en Sevilla de unas funciones redondas de La Favorita en su traducción italiana, la más utilizada entonces aunque ya hubiera aparecido la edición crítica a cargo de Rebecca Harris-Warrick y la Fondazione Donizetti de Bérgamo. Así pues, era lógico que ahora se nos quisiera presentar la otra versión, tal y como la concibió el compositor, y que todos parecen considerar mejor desde muchos puntos de vista, entre otros, por su libreto más elaborado y coherente.

El elenco, muy estudiado y ya con un rodaje considerable en este terreno, lo encabezaba Sonia Ganassi, que habiendo debutado el rol de Leonor en San Francisco hace una década, ha podido perfeccionarlo hasta convertirse en una de sus mejores defensoras hoy. El instrumento, con deliciosos tintes aterciopelados, no parece acusar fatiga tras los años y roles que tiene sus espaldas, y con una técnica encomiable consigue gran homogeneidad a lo largo del registro. Es cierto que se encuentra más cómoda en el medio y agudo -muy sólido-, siendo los graves algo más débiles, pero su heroína no pierde fuerza por ello, y prueba es su interpretación de ‘Mon arrêt descend du ciel’, cabaletta que se permitió colorear inteligentemente en su da capo.

Otro especialista del rol es sin duda José Bros, por fortuna asiduo del Maestranza. Pocos tenores belcantistas existen que le puedan hacer sombra, y su profesionalidad es loable. La dicción, el fraseo de grande, y el profundo conocimiento que tiene del estilo del primer ochocientos, lo hacen intérprete ideal de Donizetti. Su canto ligado de manual y su total entrega nos hicieron olvidar ciertos problemas que aparecieron en las notas más agudas de sus intervenciones solistas.



© 2009 by Teatro de la Maestranza

Las voces graves nos ofrecieron prestaciones interesantes, pero de nivel inferior al de la pareja protagonista. Colombara fue un autoritario Baltasar de imponente presencia escénica, pero registro grave a veces problemático, y Stoyanov un Alfonso más frágil de lo acostumbrado, con un fraseo inteligente, pero que no supo aprovechar su escena solista. Cumplió Plazaola con el ingrato papel de Don Gaspar, mientras que Tatiana Davidova resultó insuficiente como Inés.

La Orquesta, a cuyo fundador el maestro Sutej se dedican las funciones, hizo una brillante labor a las órdenes de Roberto Rizzi Brignoli, que parece amar el repertorio belcantista, y no se limita a cubrir expediente en espera de títulos que le permitan mayor lucimiento. Esto es muy de agradecer, pues extrayendo de la partitura mil matices en una lectura sobresaliente, la obra ganó muchos enteros con planos sonoros diferenciados, atractivo juego de dinámicas o excelente balance entre foso y escenario.



© 2009 by Teatro de la Maestranza

Utilizando los recursos que ofrece la tecnología actual, la potente puesta en escena -sello de Hugo de Ana- contrastaba con unas proyecciones de imágenes y video sobre filtro que aligeraba el conjunto. Sin embargo, escasas veces se nos recreaba lo dictado por el libreto, llevando en ocasiones a la confusión. Lo mejor, el trabajo con el coro -cuya sección femenina destacó por homogeneidad- consiguiéndose unos cuadros muy sugerentes gracias a la cuidada iluminación y el lujoso y acertado vestuario. El ballet tuvo que lidiar con un escenario a varios niveles, lo que dificultó su prestación, pero favoreció que los cantantes se posicionaran siempre cerca de la boca del mismo.

No es muy habitual hoy en día incluir este título en la programación de los teatros -si atendemos a la frecuencia con que se veía a mediados del siglo XX deberíamos casi considerarlo una rareza- por lo que agradecemos al Maestranza que nos haya podido devolver esta partitura en todo su esplendor.

domingo, 13 de diciembre de 2009

El suntuoso espectáculo musical de La Favorita


Juan José Roldán,
Sevilla 12/12/2009
El Correo de Andalucía

La Favorita. Lugar: Teatro de la Maestranza. Intérpretes: Sonia Ganassi, José Bros, Vladimir Stoyanov, Carlo Colombara, Jon Plazaola y Tatiana Davidova. Dirección musical: Roberto Rizzi Brignoli. Director de escena: Hugo de Ana. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la A. A. del Teatro de la Maestranza. Calificación: ****

Cuando todo funciona adecuadamente surgen experiencias tan gratificantes como la vivida anoche en el estreno de La favorita de Donizetti. Puede que incluso la recuperación de su versión original francesa haya contribuido a crear esa sensación de espectáculo serio y suntuoso que todos sus responsables nos regalaron.

No me entusiasman las puestas en escena que transitan tras una pantalla que actúa como filtro y que sirven para proyectar sobre ellas imágenes que emborronan el cuadro general. Sin embargo he de reconocer que gracias a la magnífica iluminación, esos efectos quedaron paliados y ganamos con una estética que combina elementos renacentistas con otros de índole alegórico.
La dirección escénica de Hugo de Ana resulta elegante, sin artificios, muy teatral y muy trágica pero no esperpéntica. Redondean el espectáculo un vestuario magnífico y una concepción simbólica de la escena, que utiliza permanentemente una cruz levitando sobre los personajes, representando el poder de la Iglesia y su capacidad para regir el destino. La orquesta rindió al máximo bajo la dirección del enérgico y muy entregado Roberto Rizzi Brignoli. Fue el mejor tributo que pudieron rendirle a Vjekoslav Sutej, su primer director titular, recientemente desaparecido.

Muy adecuadas las voces, especialmente Sonia Galassi en el papel de Leonor, soprano pero con una tesitura grave que la acerca a la mezzosoprano que habitualmente encara el personaje. Ella mereció la mayor ovación de la noche. José Bros volvió a hacer gala de su buen oficio. Controla bien su voz de timbre más agudo que el de otros tenores que han afrontado el papel de Fernando, como Kraus o Pavarotti. Pero naufragó en los sobreagudos, convirtiéndolos en horrendos alaridos o temblorosos sostenidos. Así sucedió en Ange si pur, un aria que Donizetti extrajo de su entonces inconclusa ópera Il Duca d’Alba. Muy entonados y en estilo Vladimir Stoyanov y Carlo Colombara, mientras el coro volvió a hacer gala de su extraordinaria prestancia, especialmente en el alegre Dejà dans la chapelle.

Merece también nuestra atención la exquisita y muy bien bailada coreografía de Juan de Torres y Daniela Merlo, a cargo de la Compañía de Danza Larumbe. Todos los elementos de esta colosal producción funcionaron al servicio de una música ciertamente entre el bel canto y el romanticismo.

Fatiga visual

Por Pablo J. Vayón
en su Blog "El Martillo sin dueño"
sábado 12 de diciembre de 2009

A VUELAPLUMA

Puedo entender que para hacer atractiva al aficionado una obra musicalmente tan mediocre y temáticamente tan alejada de la sensibilidad actual (¡el honor mancillado!) como La favorita de Donizetti, que se presentó anoche en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en su versión francesa, Hugo de Ana recurriera a un exuberante barroquismo de símbolos y efectos abigarrados y excesivos, pero ¿por qué hacerlo a costa de la vista de los espectadores? Casi tres horas de incesantes proyecciones sobre un tul colocado en la boca de la escena, que desplazaba a un segundo plano una representación de iluminación más bien sombría, terminan causando dolor de cabeza al más fervoroso amante del belcanto. Yo, que no lo soy, llegué a casa con el nervio óptico clamando venganza, pero sin crucifijos, sin crucifijos.

El favorito

RAÚL DOBLADO Un momento de la ópera de Donizzeti en el Maestranza
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CARLOS TARÍN
Domingo , 13-12-09
ABC de Sevilla

El Maestranza reponía «La favorita», un título que ya oímos en la Expo a Kraus junto a Shirley Verrett, y cuya presencia resumía lo mejor de una producción olvidable. La reposición se justificaba ahora por la versión francesa, en principio mejor, y seguramente por su ubicación en Sevilla (los dos actos centrales). Pero lo cierto es que «Favorita» no se encuentra entre los mejores títulos de Donizetti, y si lo que se quiere es Sevilla, pues se debería pensar en «María de Padilla», más interesante y desconocida aquí. Y si se rescata el título, al menos debe pedírsele un atractivo añadido, que no fue el nos trajo Hugo de Ana, a quien también se «reponía». El director argentino ya dirigió la primera producción del Maestranza, «Aida», sin que convenciese a casi nadie, y luego «El Cid». Su concepción escénica se apoyó en dos ideas: la movilidad de un enorme crucifijo y constantes proyecciones. El primero está omnipresente en toda la obra, representando el poder, el peso de la iglesia: no habrá tenido que darle muchas vueltas. Aunque termina dándoselas, como a la losa aquella del «Fidelio», que debe ser moda. Pero, aparte de filias y fobias, la iglesia sólo centra un aspecto de la obra, y no el principal, el que desencadena el drama, que es el del honor: y de eso, nada. Luego las proyecciones, que deslumbraron nuestra vista, a veces despegadas del texto, abigarradas, y que terminó en una clase de arte, distrayendo más que ayudando. Lo mejor, el movimiento escénico y la creación de auténticos lienzos románticos, con los personajes vestidos ricamente de época y con un concepto casi escultural de sus ropajes. La iluminación embelleció cada escena, pormenorizando cada atmósfera, aunque el «color de Sevilla» cedió ante un predominio constante de la oscuridad. La proyección del Cristo en el suelo abrió un cruciforme hueco que el ballet tuvo que sortear. El trabajo de Torres nos pareció acertado, toda vez que es difícil solventar cómo podían ser los bailes originales del siglo XIV, eso sí, subrayando el movimiento de los brazos que sutilmente recordaban lo andaluz; el toque obvio lo volvió a poner el "regista", haciendo que el coro se arrancara por palmas por sevillanas, absolutamente fuera de lugar.

José Bros fue un Fernando solvente, si bien tuvo problemas con el agudo apenas comenzar, y aunque fue mejorando, siempre quedaba esa voz delgada, no siempre firme, y como alejada de un centro y unos graves aterciopelados y cálidos, con la pasión y la entrega que siempre pone este tenor barcelonés. Once años después de triunfar en «El Barbero» de Castro, la mezzo Sonia Ganassi volvía a nuestros escenarios para cosechar una sonora ovación por su destacada lectura de Leonor, conservando aquellos agudos firmes y seguros, moviéndose bien por el centro y llegando justo a unos graves que acaso la morbidez del personaje requieran, pero que resultaron dignos (destaquemos «O mon Fernand!«). El registro del rey de Stoyanov nos pareció muy atractivo, por la delicadeza y fluidez de su canto, adecuado tanto el alto rango de su personaje como para el dicotómico amante; tan sólo en su aria del segundo acto pareció perder fuerza frente a la orquesta, lo que no empaña una labor encomiable. Aunque vigor es lo que le sobraba al venerable Balthazar de Colombara, con esa solidez y severidad al que su cargo le obligaba, y que por ello fue bastante aplaudido. Plazaola estuvo acertado, mientras la delicadeza y el escaso volumen de la Davidova la limitaron en su efectividad. En el coro hubo de todo, pero se resintió más cuando el de hombres se vio más desnutrido, y por lo tanto más «desnudo», mientras que el de mujeres estuvo completo, y con la seguridad que otorga un predominio más homofónico. Pero al gran triunfador de la noche se le oyó desde el primer momento, pero no se le vio hasta el final: Rizzi arrancó desde los primeros compases de la obertura un color y un sentimiento a la orquesta conmovedores. La madera tuvo su momento de gloria en el cuarto acto, introduciendo «La maitresse du roi...». El público se volcó con él, acaso más que con los cantantes. Fue, sin duda, el favorito.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Éxito de Sonia Ganassi con "La Favorita" en el Teatro de la Maestranza

David Cuesta

EFE ADN Sevilla 12=12=09

La mezzosoprano italiana Sonia Ganassi triunfó anoche en el estreno de "La Favorita", de Gaetano Donizetti, que el Teatro de la Maestranza de Sevilla ofreció en la versión original francesa, con una espectacular puesta en escena de Hugo de Ana y dirección musical del ovacionado Roberto Rizzi Brignoli.

El espectáculo, que duró casi tres horas y media, alcanzó momentos emocionantes para el público, como el concertante final del tercer acto o el aria-cabaletta de Leonor, interpretada por Sonia Ganassi.

El debut de la mezzosoprano italiana en el Maestranza con el papel de Leonor de Guzmán (la amante, "la favorita" del rey Alfonso XI) ha supuesto un nuevo éxito para la cantante, quien está considerada como una de las mejores intérpretes de esta ópera.

Ganassi interioriza convincentemente la psicología del personaje y sabe explotar al máximo la expresividad que le brinda la riqueza tímbrica de su voz.

Además, su canto es refinado y puramente belcantista, por lo que no es extraño que sea "la favorita" de un público que la ovacionó y le dispensó varios bravos tras la interpretación del aria-cabaletta y en los saludos finales.

El tenor barcelonés José Bros, especialista en Donizetti, encarnó el comprometido y agotador rol de Fernando administrando con inteligencia sus sólidos y belcantistas recursos vocales: fraseo elegante, buena línea de canto, legato y hermosa media voz.

También hubo aplausos a la interpretación del bajo Carlo Colombara, que dio vida a Baltasar, un papel al que imprimió carácter y del que supo sacar partido, mientras que fue correcta la intervención del barítono Vladímir Stoyanov como el rey Alfonso XI de Castilla.

La interesante y clásica puesta en escena del director, escenógrafo y figurinista argentino Hugo de Ana se adentra en la España del siglo XIV mediante proyecciones multimedia, presencia opresiva de crucifijos y la opulencia de un vestuario de época realizado al detalle, lo que constituye un marco de belleza plástica propicio para el desarrollo de esta historia de amor y traición que transcurre entre monasterios y palacios.

Roberto Rizzi Brignoli, al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, recibió, tras Sonia Ganassi, la ovación más calurosa de la velada.

El maestro estuvo pendiente de los cantantes en cada compás y logró que la orquesta tocara con un refinamiento raras veces apreciable en otras direcciones donizettianas que se antojan algo "chimpún-chimpún" en los finales de acto y en los concertantes.


La obra se volverá a representar los días 14, 17 y 20 de diciembre en el teatro sevillano.

"La Favorite" Galerìa de imágenes publicada en El Correo de Andaluía

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Fotografías: Guillermo Mendo

Sonia Ganassi «A mi hija la duermo con la nana de Falla»

POR MARTA CARRASCO
Sábado , 12-12-09
ABC de Sevilla
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Sonia Ganassi es risueña y durante el encuentro con la prensa exhala una felicidad especial, como si estuviera instalada en ella. Pero, además de sus éxitos operísticos, de estar considerada como una de las mejores mezzosopranos de su generación, a la cantante se le iluminan los ojos cuando habla de la «otra Leonor», o mejor dicho, Eleonora, que tiene tan sólo tres meses. Ha querido el destino que su madre cantara, tras su nacimiento, y por primera vez un rol con el nombre de la pequeña.
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-¿Viaja con su bebé?
-Sí, viajo con mi hija. Esta es la primera ópera que interpreto después de mi maternidad, y me encuentro estupendamente.
-¿Era consciente de que la maternidad podría suponer un importante parón en su carrera?
-Sí, claro que sí. Todas las cantantes sabemos a lo que nos arriesgamos cuando tenemos hijos, pero para mí la vida no tenía sentido sin un hijo y aquí está Eleonora. La música es mi vida, pero mi hija es lo primero.
-¿Su voz consigue dormir a su hija?
-Si..., (se ríe), le canto la nana de las siete canciones populares de Falla... «duérmete niño, duerme mi alma, duermete lucerito...(y comienza a cantar ante el asombro de todos). Y sí, mi hija se duerme.
-¿Hasta cuando podrá tenerla con usted?
-De momento viaja conmigo y luego ya veremos cuando empiece el colegio.
-¿Le gustaría que Eleonora fuera cantante de ópera?
-No, porque la vida de una cantante es muy dura, bellísima, pero muy dura, y tiene muchos ratos de soledad.
-Hace quince años estuvo usted en el Maestranza cantando «El Barbero de Sevilla», ¿ha cambiado mucho el mundo de la ópera desde entonces?
-Una cosa sí ha cambiado en el mundo de la ópera y para peor. Aquí en el Maestranza han hecho esta «Favorita» porque tenían un elenco perfecto para ello, pero no es lo frecuente. Ahora en los teatros no se piensa así. Primero se piensa en qué titulo quieren hacer y luego en los cantantes. Cuando comencé mi carrera era distinto, los teatros contaban primero con el cantante para tal o cual título, y no al revés como ahora.
-¿Cuentan más los directores de escena?
-Todo cuenta y todo es importante. No se puede hacer una «Favorita» sin tener un casting de primer nivel porque el canto lo es todo. A mí me gusta mucho trabajar en la escena el personaje y creo que la modernidad es que un artista sea creíble escénicamente. Hoy día se piden cantantes-actores.
-¿Con qué personaje se puede identificar más de los que hasta ahora ha interpretado?
-Con todos y con ninguno, pero lo que sí me divierte es transformarme en alguien muy alejada de lo que yo soy. «Adalgisa» (Norma) o «Charlotte» (Werther), son mujeres trágicas y yo no lo soy, pero son roles que me gusta interpretar.
-¿Hay que ser una mujer fuerte de espíritu para cantar ópera?
-Creo que sí, sobre todo tienes que tener mucha seguridad y ser determinante. Decirte a ti misma: esto lo puedo hacer y salir a escena con decisión. Además, necesitas hacerte respetar.
-¿Dónde están los límites?
-Donde tú los pongas, ni más ni menos. La seguridad en ti misma debe hacerte conocer los límites y superarlos.
-¿El «bel canto» ha sido o es el núcleo central de su carrera?
-Al inicio canté Rossini, me basé en el «bel canto», es verdad, pero ahora he comenzado a cambiar. Así lo he elegido.
-No canta mucho Verdi.
-No, pero me gustaría cantar mucho más Verdi, aunque mi voz es la que es. El papel verdiano que más he interpretado es «La princesa de Éboli» (Don Carlos), que es el personaje que le va mejor a mi voz.
-No me resisto a preguntarle por qué las mezzosopranos siguen siendo las «malas» de la ópera...
-Jejeje, es verdad, o son también las cautivas o las cornudas...Y las sopranos se siguen casando con los tenores y las mezzos..., con nadie (se ríe abiertamente).
-¿Cómo es su papel en «La Favorita»?
-Difícil, pero hermoso. Además, hay que tener en cuenta que hacemos la versión francesa porque el texto en italiano es terrible. Claro, al ser italiana debo de esforzarme en el fraseo. El estilo es muy diferente. La lengua francesa es más suave y al mismo tiempo es necesario mantener la tensión dramática. El espectáculo funciona porque todos vamos a una.

Lo visual retuerce lo musical

Andrés Moreno Mengíbar
12.12.2009
Diario de Sevilla
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El tenor José Bros, arrodillado, durante la representación.

La favorita. Ópera en cuatro actos de Gaetano Donizetti (versión francesa). Director musical: Roberto Rizzi Brignoli. Director de escena, escenografía y vestuario: Hugo de Ana. Director del Coro: Julio Gergely. Coreografía: Juan de Torres, Daniela Merlo. Iluminación: Ricardo Castro. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Intérpretes: Sonia Ganassi (Leonor de Guzmán, mezzo), José Bros (Fernando, tenor), Vladimir Stoyanov (rey Alfonso XI, barítono), Carlo Colombara (prior Baltasar, bajo), Jon Plazaola (Don Gaspar, tenor), Tatiana Davidova (confidente Doña Inés, soprano). Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza. Viernes, 11 de diciembre de 2009. Aforo: Lleno.

Definitivo: el medio es el mensaje. Aunque no nos guste ni queramos reconocerlo, vivimos insertos en el paradigma del simulacro, de la sustitución de lo real por lo virtual, del objeto por su imagen, del fondo por la forma. Es el tributo al narcisismo sensorial y al solipsismo icónico en el que se ha convertido el Arte, una manifestación que antaño buscaba conmover y que ahora sólo busca deleitar apelando al estímulo más inmediato, directo y ayuno de reflexión.

Larga parrafada, dirán, pero es lo que me ha sugerido esta producción de La Favorite nacida de la mente de Hugo de Ana. Lo que puede tener de hallazgo y de atractivo visual se convierte a la media hora en hartazgo y cansancio de los sentidos, de la vista sobre todo, que tiene que pasarse tres horas en un esfuerzo bifocal atendiendo a lo que se proyecta en el tul de boca y a lo que pasa tras él. Mucho tiempo para, al final, llegar a la conclusión de que lo que pasa en el escenario no tiene nada que ver con la ópera de Donizetti. El eterno crucifijo gigante que tanto recuerda a la piedra del último Fidelio de infausta memoria, las alusiones medievales en torsión y las nubes y rocas mutantes confunden más que explican. Explicar, esto es lo que debería ser el objeto de una puesta en escena, y no despistar o disociar, como cuando se proyectan imágenes arquitectónicas cuando el rey Alfonso evoca los jardines del Alcázar. Y en medio de la escena un enorme foso y varias rampas a varios niveles, todo lo cual impide el fluido movimiento de los cantantes y los limita a estarse quietos en la corbata del escenario ante un tul. Lo que decía al principio, convertir el medio técnico en la esencia del propio espectáculo dejando a un lado música y texto.

Optar por la versión francesa de este título supone optar también por incluir o no el ballet. En este caso sí se interpretó, pero la disposición escénica lo deslució y la coreografía tampoco ayudó mucho, con unos derviches zapateando al compás de palmas por sevillanas (no creo que la etapa hermética del flamenco de la que hablase Mairena llegase hasta el siglo XIV). Fondos oscuros, luces tenues y de matices dorados y vestuario (muy elaborado, eso sí) de tonos apagados acabaron de rematar a la cansada vista del espectador.

Mejor parado salió el sentido del oido, aunque no tanto como hubiese sido de desear. Rizzi Brignoli, aunque en momentos como la introducción de la obertura o el inicio del cuarto acto se asentase en un tempo demasiado lento, dirigió el resto de la ópera con gran atención a los detalles y a la claridad tímbrica de la orquesta, a la vez que con una muy intensa garra dramática. A Ganassi le falta solidez en el registro grave para este personaje. El agudo suena con agrado, pero la voz, en general, se queda en la gola y no se proyecta adecuadamente. Bros estuvo inmenso en los momentos dramáticos y en el despliegue de la línea de canto, pero le costó mucho colocar los agudos, siempre vicino al tono, abiertos y atacados con brusquedad. Como buen verdiano, Stoyanov fraseó con gran atención al matiz y al acento, sobre todo en Pour tant d'amour. Rígido, cavernoso y con graves huecos Colombara, mientras que a Davidova costó mucho escucharla y quedaba claro que no es la soubrette que el papel pide. Plazaola estuvo espléndido y del coro estuvieron mejor las sopranos y destemplados los tenores.

jueves, 10 de diciembre de 2009

HUGO DE ANA DIRECTOR DE ESCENA «La ópera debe ser fiel a sí misma»

Entrevista relizada en agosto de este año por El Diario Montañés de Santander a Hugo de Ana, director de escena de "La favorite" que veremos en Diciembre en el Teatro de la Maestranza

El creador argentino, responsable escénico de 'La favorita', cree que no es el momento de innovaciones gratuitas y señala a la «banalización» como el mayor peligro en el arte

02.08.09 -
GUILLERMO BALBONA

«La ópera debe ser fiel a sí misma»

Hugo de Ana ha regresado al FIS, dos años después, para estrenar en España 'La favorita'. / R. RUIZ
Cree que no se escucha lo suficiente la voz del espectador o que incluso se menosprecia su capacidad de respuesta. Alienta la colaboración entre teatros a la hora de afrontar las producciones y organizar racionalmente la oferta lírica, algo que no se practica pese a la crisis. Y se muestra abierto a reinterpretaciones y lecturas, sin perder de vista al enemigo: «la banalización del arte». El director de escena argentino Hugo de Ana, que en 2007 firmó en el FIS las óperas, 'La sonámbula' y 'Tosca', ha regresado a Santander con 'La favorita'. El director bonaerense se ha encargado además del rico vestuario, para abordar el drama histórico, y de la iluminación y de la escenografía. Iconografía religiosa, nebulosas, simbólicas imágenes y redención se aúnan bajo su sello. Junto al estreno en el FIS, este verano revisita la Arena de Verona con 'El barbero de Sevilla' y 'Tosca'.
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- Su ligazón con España está ya estrechamente vinculada al FIS donde se ha formalizado un contacto regular.
-Sí, el único gran teatro en España con el que trabajo en realidad es el Palacio de Festivales. Aunque también haremos en Sevilla esta misma 'Favorita', en el Teatro de la Maestranza, en diciembre. Teatro que va a reponer 'Don Carlos'.
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-Como director, ¿qué ha mantenido y qué ha perdido en el camino ? ¿Se aprende con el paso del tiempo, se gana en oficio o se pierde en otras cosas?
-La verdad es que sólo con el paso de los años tendría que haber aprendido mucho. Se pierde y se gana a veces en salud, dinero y amor.
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-Me refiero a si uno se desprende de frescura creativa, por ejemplo.
-No, no, ¿cree que mucha gente joven tiene frescura? Hay gente mayor, muy mayor que es notablemente fresca. Creo que la creatividad no es cuestión de edad. En una misma persona se da por ciclos. Hay momentos en el que uno está más receptivo a ser más creativo. Y hay otros en los que no. Hay veces en los que uno está muy ansioso por hacer o realizar determinadas cosas, un determinado espectáculo y es donde pone toda la energía pensando que eso es justo lo que deseabas hacer, y luego ves que el resultado no responde a las expectativas que tú querías.
Además, esto conlleva otro problema: el teatro y la ópera son artes vivos donde no sólo estás en contacto con la obra, si no que es un proyecto de comunicación, de comunión, de relación con el público que es quien al final dice la última palabra. Tiene que completarse como un círculo absolutamente redondo. Hay veces que tú ves como es ese resultado final del espectáculo y el público lo recibe de una manera totalmente distinta. No quiero decir con ello que hayas fracasado. Es algo que sucede ahora muy a menudo, pues el público se ha convertido en mucho más exigente, quizás por tener mayores conocimientos. Sobre todo, en el aspecto visual, ante el decorado, el vestuario, la dirección de escena, el público es más exigente que años atrás. A veces la culpa la tenemos nosotros mismos, los directores, en el sentido de querer innovar gratuitamente.
-Y ¿cómo es el mecanismo interno?
-En la parte creativa en ópera tienes un tiempo de elaboración cerrado y un tiempo de preparación que es donde puedes desarrollar tu parte creativa y de investigación. Pero, luego en el momento que estás trabajando con los cantantes y los músicos, debes ser consciente de que son todo materias vivas, y ahí tienes que ser muy dúctil y muy maleable. Saber a dónde quieres llevar el resultado final y no desesperar si no alcanzas ese resultado, porque ahí entras en crisis. Puedo asegurar que muchas veces, casi en un cincuenta por ciento, no llegas al resultado esperado. Y si no llegamos no podemos decir mejor no estrenamos, aunque esa decisión a veces sería buena.
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-Y al hilo de esta reflexión, ¿qué se exige o se pide Hugo de Ana cada vez que afronta un espectáculo?
-Me exijo tal vez demasiado. Me exijo cambiar el concepto del espectáculo que estoy haciendo y no repetirme, en el sentido que cada vez que la gente vea un espectáculo mío vaya a ver una línea propia, pero con los puntos de partida siempre distintos. Una senda donde se respeta enormemente la música. Por otra parte, tiendo a darle mucha preponderancia al lenguaje dramático y al lenguaje de la dirección de escena. Siempre considero mi espectáculo como una totalidad para el público. El espectáculo de ópera se da en grandes teatros con guiños particulares que no se aprecian en el directo. Estos se ven después en un vídeo, pero esa no es la realidad. La grabación audiovisual está bien como documento, pero muchas veces hasta transforma la realidad de la ópera. Tendría que ser un vídeo especialmente hecho para eso y nunca es igual. El dvd es otro lenguaje, es muy híbrido porque no es cine ni televisión ni teatro. Es un documento, pero tampoco lo es en el fondo porque para ello tendría que ser filmado de otra manera. Es como un hecho aislado. Hay que pensar siempre en la totalidad del espectáculo.
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Sala y público
Hablando de este teatro en Santander, por ejemplo, me he ido a la mitad de la sala y les he dicho a los cantantes que tienen que levantar la cabeza para que el público pueda ver las expresiones de su rostro. Eso me obliga a trabajar de dos maneras, con el teatro y con el público. Por eso creo que el teatro de ópera tendría que ser más reducido, pero en los años ochenta y noventa la moda fue hacer arquitectura grande. Yo obligo a los cantantes y a todo el mundo a actuar de modo cinematográfico para el espectador de la primera fila, pero teatralmente para el de la galería. Es un poco la fórmula que estoy empleando y me da resultado.
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-En cualquier caso, ha dejado caer la idea de totalidad que no deja de ser el ideal de la ópera, al menos desde el punto de vista wagneriano.
-Sí, sí, aunque es muy difícil hacer Wagner, después de mi experiencia en Palermo con 'Lohengrin'. La totalidad del espectáculo tiene que pasar por grandes escenas y por lo íntimo. El otro día leí que el público de los festivales está escapando de ellos, porque ese público quiere ir a ver un espectáculo concreto. El público de los festivales es especial. Sería fantástico dirigir un festival porque tendrías que cotejar y mezclar tantas cosas para dirigirlo, tendrías que luchar, e incluso, contigo mismo porque no todo lo que a ti te gusta es lo que, en definitiva, tienes que dar al público.
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-¿Cuáles son las señas de identidad de 'La favorita'?
-En 'Favorita' nos encontramos con un tipo de teatro muy especial, en el sentido de que es uno de los grandes ejemplos del bel canto de Donizetti, con una cosa muy importante para Santander: hacemos la versión en francés donde el argumento no está trastocado como la versión italiana, donde todo resulta hasta ridículo. Una ópera que podemos descontextualizar dramáticamente, cerca de lo que podría ser una telenovela, dentro de la época de España del romanticismo. Hay muchas obras con esta temática. Pero esta tiene pequeños puntos por que los que escribían incluso los libretos de hace dos siglos, no era gente tonta. Hay factores que van poniendo en los personajes que extrañamente les dan una gran validez. Estudiando esos personajes, vemos que no son banales, no son superficiales, como hoy por hoy pueda ser una telenovela. Hay una motivación psicológica en la reacción y en lo que hacen. Es una obra interesante para trabajar sobre el personaje, por esa ambigüedad que pueden presentar la mayoría de los personajes.
Por otra parte, la gracia que tiene la obra es que volvemos a trabajar con personajes históricos como el personaje de Leonor de Guzmán. Además, yo que siempre estoy fascinado por la historia española, no dejo de meter mis toques. Me gusta marcar esa característica de señora fuerte, la manera de innovar no es en este caso porque tenga un traje con minifalda, sino porque el carácter del personaje rompe totalmente con su presentación. Desde ese punto de vista hago mucho hincapié en esa relación de los personajes. Y subrayo el elemento simbólico que utilizo casi siempre en casi todos mis espectáculos. Como la religión cristiana, sobre todo, oscurantista es la que planea en esta obra, utilizo entonces este gran Cristo que navega, que flota presente en todo el espectáculo. La obra tiene esos puntos de importancia dramática que creo hay que subrayarlos. Para el público es una lectura moderna de enfrentar el melodrama. No es una lectura nueva, porque en la mayoría de las obras que podemos ver ya en casi todo el romanticismo existe siempre el conflicto de la religión con el individuo. En 'Favorita' también hay una cosa importante: El final de alguna manera anticipa 'la forza del destino' de Verdi, no de la primera versión si no de la segunda, esa especie de redención a través de la religión, en el sentido de la transfiguración de la vida, del personaje. Las proyecciones subrayan los cambios de espacio y tiempo, mientras permanece el peso de la religión.
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-Alguien diría que está hablando de una ópera postmoderna.
-No, todas las óperas pueden serlo. Para mí es importante no banalizar nada, el arte no se puede banalizar. Cada cosa tiene su valor y lo importante es transmitirle al hombre la importancia que tiene eso. Con esto no estoy diciendo que se hagan puestas en escena distintas, porque la palabra moderna me parece tan antigua que ya no la quiero usar.
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-En tiempos de crisis, ¿qué enseña la ópera?
-La ópera podría enseñar muchas cosas pero, sobre todo, requiere una colaboración mayor de los teatros, de las empresas privadas dentro de los teatros. Lo que tendría que enseñarnos la crisis, primero, es a ser más humildes a la hora de enfrentarnos a proyectos desde la dirección de los teatros. En este momento no creo en los proyectos megagalácticos ni de grandes innovaciones. Pero, por otro lado, tampoco se le tiene que dar al espectador sólo autores contemporáneos o barrocos. En momentos de crisis, la mayor responsabilidad la tienen los teatros que deben hacer una colaboración e interrelación que actualmente no existe.
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-Quizás, en el fondo, todo se debe a egos.
-Sí, porque cada uno quiere ser más importante que el otro.
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-Y desde el punto de vista del lenguaje, ¿qué aporta la ópera?
-No crea que el minimalismo sale más económico. De todos modos, hay que ser muy inteligente para saber cómo evaluar los presupuestos.
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-¿Qué necesita la ópera en estos momentos?
-Ser fiel a sí misma es importante. No tratar de ser lo que uno no es. Es ópera, así que ¿por qué tratamos de cambiar los géneros? La zarzuela es la zarzuela, que por cierto tampoco se está haciendo. La ópera tiene su público. Es un género, pero al espectador no se le escucha, se menosprecia incluso su capacidad.
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-Quizás falte enganchar a las nuevas generaciones...
-Este es un problema enorme que está latente en la educación actual. Proyectos de educación que había en otros lugares, en otros países, se están perdiendo. No sé si el proyecto de llevar el cole a la ópera tiene sentido, no sé si funciona. Primero llevemos a los padres a la ópera, o la ópera a la casa. Tengo idea de crear proyectos de este tipo, pero desconozco si los haré y tampoco los digo para no regalar las ideas a nadie.
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-En su última visita a Santander, comentó que pretendía poner en marcha una escuela de zarzuela...
-Sí, pero nunca sale eso. Me gustaría, pero no sale porque no tengo un apoyo político, aunque paradójicamente la ópera está muy politizada porque se ha utilizado como arma de poder, como si fuese la parte cultural de la política que se debe mostrar al exterior. No es un problema de un solo país, es algo global.
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-¿Volvería al Teatro Real?
-Absolutamente sí.
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-Al espectador que se acerque a la 'Favorita', ¿qué camino le señala?
-El público debe dejarse llevar. Que lo que sucede te llegue, aunque no quiera darle trascendencia. La pasión, incluso en la ópera, hay que enfriarla un poco porque si no resultaría incluso un tanto ridícula. No podemos pretender que el hombre cambie porque vea un espectáculo.

videos en Youtube

Todos tiene muy poca calidad visual y sonora
pero los traigo aquí de forma puramente testimonial

FINAL 2º ACTO
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ARIA DE BALTHAZAR
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El Efecto Gasiano,


En este enlace podrás ver el reportaje fotográfico que publica Julio Rodríguez en su blog

"A través del Cristal"

Galería de Imágenes Ensayo General "La Favorite" publicada en Diario de Sevilla












Foto: Juan Carlos Muñoz

miércoles, 9 de diciembre de 2009

'La favorita', de Donizetti, se prepara para conquistar a los espectadores del Maestranza


Todavía quedan localidades disponibles para esta producción, que tuvo ayer su ensayo general


R. C. Diario de Sevilla 09.12.2009


El público interesado en acudir a las funciones de La favorita, que se estrena el próximo viernes en el Teatro de la Maestranza, aún puede adquirir entradas para esta ópera, que celebró ayer en el escenario del Paseo Colón su ensayo general. Si bien las localidades para el día 11 están prácticamente agotadas, el coliseo sevillano aún cuenta con asientos libres para los otros días (14, 17 y 20) con precios entre los 37 y los 91 euros.

La ópera de Donizetti, que se presenta en Sevilla en su versión francesa y en una producción del Festival Internacional de Santander, fue uno de los trabajos predilectos del tenor Alfredo Kraus. En este montaje quien interpreta el papel protagonista es José Bros, considerado por la crítica como uno de los mejores defensores del personaje principal de esta obra, que estará acompañado por la soprano Sonia Ganassi.

La favorita, de Gaetano Donizetti, se estrenó en la Ópera de París en 1840, narra la historia de Fernando, un joven novicio de Santiago de Compostela que abandona el claustro tras enamorarse de una enigmática mujer que el destino revelará como la amante del rey de Castilla Alfonso XI. La pieza habla así de conflictos amorosos, pero también de las tensiones entre la Iglesia y el Estado.

En su paso por el Maestranza, La favorita tendrá como director musical al italiano Roberto Rizzi Brignoli, quien debutará en el Metropolitan de Nueva York en 2010 con La Bohème. La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla tendrá en la interpretación de esta ópera "una participación emotiva muy fuerte", según desveló Rizzi Brignoli en la presentación de esta producción.

sábado, 5 de diciembre de 2009

La ópera ‘La favorita’ de Donizetti trae el bel canto al Teatro Maestranza


Ismael G. Cabral
El Correo de Andalucia
04/12/2009


La obra, ambientada parcialmente en Sevilla, se estrenará el día 11 con José Bros en papel estelar.


Desde la Expo'92, La favorita de Gaetano Donizetti (1797-1848) permanecía fuera de los carteles. Ahora, en una producción del Festival Internacional de Santander, el Teatro de la Maestranza vuelve a ella para ofrecerla los días 11, 14, 17 y 20 de este mes.

Definida como una obra "pre-verdiana", en la frontera del bel canto, el romanticismo y la renovación de Verdi, la ópera, protagonizada por José Bros y Sonia Ganassi, cuenta con la puesta en escena del argentino Hugo de Ana.

Conocido por haber trabajado en este teatro en Aida y El Cid, De Ana confesó que tras diez años de ausencia ha encontrado el Maestranza "en unas condiciones óptimas": "Además aquí hay muy poca burocracia y eso es algo de agradecer", apuntó el regidor, parco en explicaciones sobre su montaje -que se presupone clásico- y del que sólo añadió que "cuida mucho el aspecto del color", sin descubrir cómo ha representado los Reales Alcázares.

Hugo de Ana optó en cambio por hablar de los cantantes y afirmó preferir los roles principales y del que encarna el barítono -el rey Alfonso XI- señaló que "hay que ser muy malo para defraudar en un papel tan bien escrito".

Por fortuna, el barítono Vladimir Stoyanov no se tomó a mal el envite y se limitó a agradecer la primera invitación que le cursa el coliseo sevillano. El otro director, Roberto Rizzi Brignoli, responsable de conducir a la ROSS en el foso, puso el acento en la composición de Donizetti: "La favorita es una ópera pre-verdiana; por eso me gusta tanto, el sonido de la orquesta está dibujado con una tinta oscura porque todo lo que se cuenta se refiere al tormento interior del personaje del rey", explicó.

Luego regaló los oídos a su elenco al decir que está rodeado del "mejor reparto que hay sobre la faz de la tierra para montar esta ópera".

Más años que De Ana hace que no visitaba este teatro la soprano Sonia Ganassi, quien 15 años atras participó en un Barbero de Sevilla. Ahora regresa para dar vida a Leonor de Guzmán, "un rol difícil, complicado y largo pero que funciona maravillosamente en escena". Ganassi se congratuló de que La favorita que se ofrecerá sea la versión francesa y no la italiana "cuyo texto es muy endeble y poco defendible".

Su colega José Bros -Fernando- también insistió en el reto que supone su papel: "Me muevo en la tesitura más alta, con muchos agudos y hago frente a una orquestación muy densa", aseguró.

Montar en pleno siglo XXI una ópera con La favorita supone además encarar otro problema, el de la credibilidad de un argumento claramente inverosímil a ojos de un espectador contemporáneo.

Para el director de escena, Hugo de Ana, el asunto no admite mucha discusión: "Desde el momento en que alguien canta nada es creíble. Lo importante es dejarse llevar y saber entender y disfrutar con lo que se está contando poniéndonos en la visión del creador". Si acepta el reto, en el Maestranza hay 200 personas movilizadas en pro de Donizetti.

'La Favorita' de Donizetti envuelve a Sevilla en la luz del Romanticismo

El Teatro de la Maestranza estrena la próxima semana la versión francesa de la ópera, con el tenor José Bros en el rol que inmortalizó Alfredo Krauss · La mezzo Sonia Ganassi encarna a la amante del rey Alfonso XIl

'La Favorita' de Donizetti. Días 11, 14, 17 y 20 de diciembre, a las 20:30.

Teatro de la Maestranza.

Charo Ramos
Diario de Sevilla
05.12.2009

El elenco de la ópera La favorita a las puertas del Teatro de la Maestranza junto a su gerente, Remedios Navarro.

La tercera ópera de esta temporada en el Maestranza es un título romántico que ya pudo escucharse en Sevilla, pero en su versión italiana, durante la programación lírica de la Exposición Universal de 1992: La favorita, de Donizetti. Este drama belcantista ambientado parcialmente en los Reales Alcázares de Sevilla no tiene como principal protagonista a una soprano sino a una mezzo. En la producción del Festival Internacional de Santander que subirá al escenario del Paseo Colón los días 11, 14, 17 y 20 este papel de la cortesana Leonor de Guzmán lleva la marca de la cantante Sonia Ganassi, que hace quince años participó aquí en El barbero de Sevilla. A Ganassi le dará réplica uno de los mejores tenores belcantistas españoles, José Bros, que encarna a su enamorado Fernando en un rol que fue uno de los papeles emblemáticos de Alfredo Krauss y del que Bros es actualmente el mejor defensor, como demuestra las muchas veces que lo ha cantado en los últimos años, tanto en italiano como en francés. El barítono búlgaro Vladimir Stoyanov da vida al Rey de Castilla Alfonso XI. El bajo Carlo Colombara es Baltasar, el superior del convento compostelano; completan los principales papeles la soprano Tatiana Davidova como Inés (la confidente de Leonor) y el tenor Jon Plazaola como Don Gaspar, el oficial del rey.

Los conflictos amorosos pero también las tensiones entre la Iglesia y el Estado sostienen esta historia ambientada en la España del siglo XIV cuyo enrevesado libreto recorre distintos escenarios andaluces, como Algeciras y la gaditana Isla de León, además de Sevilla. En él se narran las desventuras de un joven novicio de Santiago de Compostela que abandona el claustro tras enamorarse de una mujer enigmática que resulta ser la amante del monarca castellano.

La dirección musical la asume el italiano Roberto Rizzi Brignoli, quien en 2010 debutará en el Metropolitan de Nueva York con La bohème. Rizzi consideró ayer, durante la presentación del espectáculo, que lo mejor de esta ópera -de la que se ofrece su versión original en francés estrenada en París en 1840- gira en torno al papel del barítono porque "la instrumentación, el color y la tinta oscura y pre- verdiana de este título tiene que ver sobre todo con el tormento interior del monarca. Es un personaje con muchísimas emociones que afrontaba problemas amorosos, políticos y con el Papa de Roma".

Esta opinión no la comparte, sin embargo, el director escénico Hugo de Ana, de quien vimos aquí El Cid que el Maestranza produjo con la Ópera de Washington y con Plácido Domingo como protagonista. Para él, "el del monarca es un papel escrito con tanto detalle que hay que ser muy malo para no hacerlo bien. Los roles definitivos son el del tenor y la mezzosoprano".

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, según precisó Roberto Rizzi, tiene "una participación emotiva muy fuerte" que subraya la enorme tensión en la que viven sumidos los personajes. Los músicos de la Sinfónica y el Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza, según avanzó la gerente Remedios Navarro, dedicarán cada una de las cuatro representaciones al primer director de la formación, el maestro Sutej, cuyo fallecimiento esta semana ha provocado un hondo pesar.

Para Sonia Ganassi, esta ópera tiene "mucho de Verdi aunque no es belcanto todavía. Leonor es una anticipación de su personaje de la princesa de Évoli y requiere mucha fuerza física y psicológica". "Es una ópera de gran dificultad", señaló José Bros, cuyo papel "precisa de una gran dosificación porque la voz se mantiene toda la noche en una tesitura muy alta con una orquestación muy densa". Esta Favorita incluye una coreografía de la compañía Larumbe Danza que dirigen Juan de Torres y Daniela Merlo: se trata de una sesión de ballet con la que el rey Alfonso XI intentará, en vano, que su amante se relaje y deje de sentirse marginada en una Corte llena de intrigas

martes, 1 de diciembre de 2009

El Maestranza recupera la versión original de "La favorita"


David Cuesta


efe


El Teatro de la Maestranza está ultimando los preparativos de la ópera "La favorita", de Donizetti, que se representará el 11 de diciembre, protagonizada por Sonia Ganassi y José Bros, dirigida escénicamente por Hugo de Ana, según la versión original en francés estrenada en la Ópera de París en 1840.



Tras el éxito de aquellas representaciones parisinas, "La favorita" se difundió pronto por Europa, pero con el paso del tiempo se acabó imponiendo una versión posterior en italiano que, aunque conservaba el esquema melódico, introducía algunas incoherencias en el ya de por sí inconsistente libreto original de Alphonse Royer y Gustave Vaëz.


La versión "parisina" que ofrece próximamente el Maestranza (en la temporada de la Expo 92 pudo verse la adaptación italiana, con Alfredo Kraus y Shirley Verrett) "está mejor escrita y es más exquisita que la italiana", aseguró el tenor José Bros, intérprete del papel de Fernando.


En declaraciones a Efe, el tenor barcelonés, experto en este rol desde que lo hizo en 1992, aclaró que "todo es cuestión de acostumbrar el oído a otro idioma: en vez escuchar la famosa aria 'Favorita del re!... Spirto gentil' hay que familiarizarse con que ahora es 'La maitresse du roi!... Ange si pur' y, una vez asimilado eso, ¡a percibir emociones!"


Sea en un idioma o en otro, cantar Fernando es siempre un reto, "¡hasta en ruso!", bromeó Bros, "porque la dificultad vocal es extrema debido a la tesitura tan aguda y a la presencia de escenas comprometidas, que hay que calibrar bien; no te puedes relajar en ningún momento".


En el apartado psicológico, Fernando es un personaje cuyo "estado de ánimo es muy diverso", aclaró Bros, "y pasa por momentos de gran dramatismo, como la escena de desprecio al rey, que hay que saber cantar sin caer en un enfoque verista; esto es belcanto romántico".


La acción de "La favorita", que transcurre en la España de 1340 durante el reinado de Alfonso XI, trata el amor y la posterior traición que sufre Fernando, un joven que se enamora perdidamente de Leonor de Guzmán y contrae matrimonio con ella sin saber que es la amante -la favorita- del rey Alfonso XI de Castilla.


El director de escena Hugo de Ana ha diseñado para este drama romántico una escenografía clásica que se adentra en el marco histórico de la obra mediante la combinación de proyecciones multimedia, un lujoso vestuario de época y el empleo de símbolos.


El resultado es, según José Bros, un montaje de "gran belleza plástica que nos permite a los cantantes actuar con libertad gracias a que Hugo de Ana, que trabaja muy bien y tiene un gran talento, sienta desde el principio las bases de su concepto de la obra y de la estética del espectáculo".


Completan el elenco de esta producción la mezzosoprano Sonia Ganassi (Leonor de Guzmán), el barítono Vladímir Stoyanov (Alfonso XI) y el bajo Carlo Colombara (Baltasar), además de la dirección musical a cargo de Roberto Rizzi.